SANGRE EN TRUJILLO. (1988-1994)
Sangre en Trujillo. (1988-1994)
Luis
Humberto Arboleda
Agosto de
2010
“…Es que nacemos con dos ojos para ver y dos
oídos para oír pero con una venda moral que nos impide sentir el dolor del
prójimo, entendiendo por “prójimo” todo el que tenga un sistema nervioso para
sentir y sufrir, así camine en cuatro patas. Unos pocos en el curso de sus
vidas logran quitarse la venda pero la mayoría no, como nacieron se mueren, con
el alma tapada…”*
Entrando a la última década del segundo milenio de nuestra era una
extensa región del norte del Departamento del Valle del Cauca sintió como sus
verdes laderas, apostadas sobre la Cordillera Occidental, se impregnaban de la
sangre de sus campesinos. Los por qué
pululan entre rumores aún temerosos casi siempre precedidos de un no sé que indica claramente que
realmente esta tragedia no cesa:
algunos de los victimarios están hoy tras las rejas esperando sentencias de una
justicia lerda[1] como la
nuestra -Colombia
tiene una tradición jurídica muy arraigada y poca justicia dice el historiador
canadiense Malcolm Deas-. Entre las víctimas –que no son solo cadáveres y/o desaparecidos- crece día a día una
desazón teñida de esperanza en que se haga Verdad, Justicia[2] y
Reparación y, sobre todo, en que se generen las condiciones de No Repetición de
una tragedia como la de los años 80/90 que, entre otras, es menester asumirla
como parte de una seguidilla de inmundicias atizada hacia los años 60/70 –plantada décadas atrás- del siglo pasado
por ese último caporal, Leonardo Espinoza,[3]
presente en las páginas de Gustavo Álvarez Gardeazabal. En fin, queremos decir
que la referencia a la Masacre de
Trujillo que, entre otras, no ha venido afectando sólo a este Municipio, no
podemos asumirla, de un lado, como un asunto coyuntural de la historia de la
región; del otro, y en esto es menester poner énfasis, es inaudito asimilarla
como un episodio exclusivo, aislado, de la historia reciente de nuestro país,
sumido en la desmemoria en casos similares regados por una geografía y una
historia escritas –u olvidadas?- con
tinta roja.
Respecto a esta última afirmación, basta hacer un breve recorderis sobre
el contexto de país en el que se enmarcó la masacre de Trujillo, datada por
víctimas mortales entre octubre de 1988 y diciembre de 2004. Para entonces se venía de la ruptura de
diálogos entre el Gobierno de Belisario Betancur y las farc y en la constitución de la Coordinadora Guerrillera
Simón Bolívar –farc, eln, epl- (1987-1992),
episodios que se alternaban con la eliminación sistemática de los líderes de la
Unión Patriótica (1986 en adelante)
señalada por amplios sectores de los partidos tradicionales, de la Fuerza
Pública del Estado y del narcoparamilitarismo como brazo político de la
insurgencia de izquierda –concretamente
de las farc-. En paralelo a estos procesos y no ajeno a
ellos se empieza a gestar la batalla dura del Estado contra los
narcotraficantes y la lucha entre estos que, en el caso concreto del norte del
Valle, se da por el control del Cañón de Garrapatas, corredor de salida hacia
el Pacífico, es decir apto para el comercio internacional de drogas. Ya por
entonces, casualmente, ha surgido y
se viene expandiendo el paramilitarismo en regiones como el Magdalena Medio,
Urabá y los departamentos de Córdoba y Meta y se presentan casos aislados, que
comprometen a estos nuevos actores del conflicto, tales como las masacres de La
Mejor Esquina–Córdoba (03-04-88, 28
víctimas), Segovia–Antioquia (11-11-88, 43 víctimas), La Rochela-Santander (18-01-89, 15 víctimas) y Caloto-Cauca (16-12-91, 20 víctimas) –entre otras-[4] y
asesinatos selectivos como los de Luis Carlos Galán (agosto de 1989), Bernardo Jaramillo Ossa (22-03-90) y Carlos Pizarro Leongómez (26-04-90) –también entre
otros-. Política y democráticamente este contexto se matiza con la
aprobación de la Elección Popular de Alcaldes -definida durante el Gobierno de Virgilio Barco Vargas- y con la
movilización por la Séptima Papeleta que nos llevará al entierro de la
centenaria Constitución de 1886.
Volviendo al caso que nos ocupa, tenemos entonces que hacia finales de
los años ochenta del siglo pasado coincidieron en esta región actores e
intereses de diversa índole que fueron marcando rutinas de lucha por los derechos, de
terror tras el afán del dominio territorial y la eliminación de la
insurgencia y de dolor como efecto
directo de los desmanes acaecidos por ese entonces. Hoy, veinte años después,
las secuelas de tales episodios siguen presentes en las cotidianidades de los
habitantes del Municipio de Trujillo ya que “…el dolor de la masacre se prolonga con el dolor de la injusticia…”-[5] y,
consecuentemente, la acción de los victimarios se mantiene con la presencia de grupos emergentes como Los Rastrojos, banda de Wilber Varela, alias Jabón –dado de baja en Venezuela-, que se mantienen activos, ejerciendo
control y extorsión dentro del área urbana de Trujillo, en el Corregimiento La
Sonora y en municipios vecinos como Riofrío, Roldanillo y El Dovio, -entre otros-.
Para la época los campesinos trujillenses, tradicionalmente explotados,
se movilizaban por la reivindicación de derechos asociados al trabajo, a la
salud, a la educación, a la organización, es decir, a la vida digna; entre ellos sobresalían la indígena, enfermera y
partera Esther Cayapú Trochez –líder
comunitaria del Corregimiento La Sonora- y, como apoyo indeclinable, el
sacerdote Tiberio Fernández Mafla –oriundo
la vereda La Vigorosa del vecino Municipio de Riofrío-. Este último, cura párroco de la Parroquia de
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Trujillo entre 1985 y el 17 de abril de
1990, además de manifestarse doliente directo de este despertar campesino, promovía entre sus comunidades la organización
–como se infiere de uno de sus últimos
proyectos-[6] en la perspectiva de facilitarles mejor
productividad e ingresos, para lo cual contaba con el apoyo de la anuc, fanal, el sena y el imca –Instituto Mayor Campesino, de Buga- junto con algunas universidades como la Gran Colombia y
la inca; “… su cercanía con
los campesinos, su lenguaje igualitario y solidario, su insistencia en la
organización campesina… despertaba sospechas y resistencias entre algunos
sectores de la población…”[7]
En la zona montañosa de Trujillo hacia presencia desde años atrás el
frente Luis Carlos Cárdenas del
Ejército de Liberación Nacional (eln),
movimiento guerrillero que andaba en proceso de reacomodamiento en varias zonas del país después de haber sufrido
un duro golpe por parte del Ejército Nacional en la denominada Operación Anorí en el año 1973.[8]
También hacía presencia allí el Movimiento
Jaime Bateman Cayón disidente del M-19, grupo insurgente que andaba en
diálogos con el Gobierno y se encontraba concentrado en los campamento de Santo
Domingo, en el Departamento del Cauca. Estos grupos, dedicados supuestamente a
la extorsión y secuestro de hacendados y comerciantes de la región, se movían
permanentemente por algunas veredas del Municipio, entre ellas las de los
Corregimientos El Tabor y La Sonora, este último uno de los que con más rudeza
sufrió la arremetida narcoparamilitar y del Ejército durante la masacre.
Otro cuerpo de actores significativos durante el evento que nos ocupa es
el de la clase política local, heredera de una pugna entre facciones
conservadoras –lloredistas, hospinistas,
laureanistas, pastranistas e, incluso, rojaspinillistas…- que desde
mediados de siglo venían disputándose el poder local en Trujillo. Entre ellos sobresalían el antes mencionado
Leonardo Espinosa, asesinado al parecer por sus guardaespaldas a principios de
los años ochenta –es rumor extendido en
el pueblo que fue por robarle el dinero que guardaba en cajas de cartón en su
hacienda, ubicada en las afueras del pueblo-. Juan Giraldo, enemigo
político de Espinoza, uno de los principales atizadores del conflicto –sus hombres realizaron extorsiones y robaron
ganado en la finca de Diego Montoya, hechos que reivindicaron a nombre del eln-[9],
quien al parecer fue quien empezó a extender el rumor sobre una supuesta
alianza entre el padre Tiberio y las organizaciones campesinas con el eln,
después de que el sacerdote se negara a apoyar su candidato a la
Alcaldía de Trujillo; Giraldo tendrá en este proceso la doble condición de
victimario y de víctima, pues será desaparecido y asesinado -junto con su sobrino y un mecánico- el 8
de abril de 1989, diez días antes de la trágica tortura-asesinato del padre y
sus acompañantes. Rogelio Rodríguez,
lloredista y afecto a Tiberio Fernández Mafla, quien fue secuestrado al parecer
por el eln y luego liberado tras
la mediación del sacerdote; una vez liberado, fue amenazado de muerte y tuvo
que abandonar el país; la intermediación de Tiberio en su liberación fue motivo
para matizar la supuesta relación del sacerdote con la guerrilla, pues
afirmaban los cercanos a Don Diego y El Alacrán que el padre se había
beneficiado económicamente de esa rescate que tuvo fuertes sumas de dinero de
por medio.
Entre los actores centrales de este drama sobresale el señor Henry
Loaiza Ceballos, alias El Alacrán,
natural del Corregimiento Primavera del Municipio de Bolívar, hoy detenido,
condenado a 30 años y con procesos pendientes por los hechos de Trujillo;
Loaiza fue uno de los personajes que lideró todo este acaecer de barbarie y,
por decir lo menos, quien dispuso su hacienda Villa Paola, ubicada en la vía Panorama (Riofrío – Tulua – Cali), como escenario de torturas y homicidios;
se le señala de ser el autor intelectual y material de la desaparición y
asesinato del padre Tiberio y sus acompañantes.
Aliado de éste aparece en escena el señor Diego León Montoya, alias Don Diego, natural del Corregimiento Andinápolis
del Municipio de Trujillo; su hacienda Las
Violetas, ubicada entre Andinápolis y el Corregimiento Salónica del
Municipio de Riofrío, sería otro de los escenarios que aterrorizaron a la
población trujillense; fue extraditado a
Estados Unidos donde
es procesado por narcotráfico. Con
Hacienda Villa Paola – Propiedad de “El Alacrán”
menos intensidad en el caso que nos ocupa está Iván Urdinola Grajales,
asentado en el Municipio de El Dovio –Norte
del Valle- y en franca lid con el eln
por el control del Cañón de Garrapatas; este surgiente capo del narcotráfico
señalaba a la organización subversiva de incidir entre la población campesina
para que ésta no le vendiera sus tierras.
Estos capos, empeñados en la lucha por lograr el control del Cañón de
Garrapatas que, como señalábamos anteriormente, se constituye en uno de los
motivos centrales de la tragedia, serán instigadores directos del lamentable
proceso de finales de los ochenta y principios de los noventa cuando, en su
lucha por el control territorial, se alían con tropas del Batallón Palacé a
efectos de combatir a la insurgencia y eliminar a sus supuestos colaboradores.[10]
Avanzando en nuestro mapa de actores, es menester aludir a la cabeza
visible de la Fuerza Pública del Estado en la Región. El Mayor Alirio Antonio Urueña Jaramillo[11],
adscrito al Batallón de Artillería N° 3, Batallón
Palacé, de la 3ª Brigada del Ejército Nacional; para los años que nos
ocupan en este relato, el Mayor Urueña estaba al frente del Puesto de Mando
Adelantado instalado en el Corregimiento de Andinápolis –vecino del Corregimiento La Sonora- por el Ejército Nacional para
la Ejecución del Plan Pesca; hoy procesado –y
fugado-,[12] se le
endilga ser uno de los líderes de tortura y ejecución durante esta larga noche
que ha venido siendo la Masacre de
Trujillo: materializador directo –junto
con El Tío, comandante paramilitar- de la tortura y ejecución de los
desaparecidos de La Sonora entre los días 31 de marzo y 1 de abril de 1990 –entre ellos Esther Cayapú Trochez-. Dentro
de este marco de responsabilidades que señala a miembros del Ejército, es
menester reseñar que hacia principio de junio de 2010 fueron capturados Hernán
Contreras Peña, Comandante del Batallón Palacé de Buga a finales de los años
ochenta y el Comandante Antiguerrilla de la Brigada 3ª en aquél entonces
Wilfredo Ruíz Silva;[13]
también ha sido señalado en el caso, por omisión, el General Manuel José Bonet
Locarno.[14] Dentro del entramado de responsables por
acción y por omisión de parte de la Policía Nacional, están José Fernando
Berrío -Comandante de Policía de Trujillo-
que, al igual que Urueña, es hoy procesado y fugado, el mayor Álvaro Córdoba
Lemus y el sargento Luis Anibal Álvarez Hoyos –Comando de Policía de Tulua-.[15]
Por último, para completar nuestro mapa de actores, hacemos referencia a
Daniel Arcila Cardona, testigo clave de los acontecimientos[16]
toda vez que estuvo presente en incidentes tales como el levantamiento de
cadáveres de los militares caídos en la emboscada de la vereda Playa Alta -Corregimiento de La Sonora- del 29 de
marzo de 1990, en la tortura y asesinato de los desaparecidos de La Sonora -31 de marzo y 1 de abril del mismo año- y
en el de los ebanistas –al día siguiente-,
entre otros; se ganó la confianza tanto de los jefes narcoparamilitares como de
los miembros del Ejército; Arcila Cardona era reservista del Ejército y, como
tal, conocedor de las dinámicas de la guerra, razón por la cual le fue fácil
moverse tranquilamente por todo el centro de los acontecimientos que marcaron
la masacre de Trujillo; fue él quien puso en conocimiento de las autoridades
los desmanes que se estaban cometiendo en Trujillo y quien señaló la
participación en esos hechos de Diego León Montoya, Henry Loaiza Ceballos y
Alirio Antonio Urueña Jaramillo, entre otros, además de decir en que haciendas
se practicaban las torturas y asesinatos de las víctimas de la tragedia; mejor
dicho, fue quien abrió la puerta para que esta masacre no se perpetuara –aunque aún sigue sucediéndose-. Murió asesinado[17]
junto con un amigo con el que se dirigía a Trujillo el 5 de mayo de 1991.
Tendido el mapa de actores, es posible ahora ir hilando –o recorriendo- esa telaraña de hechos
que trama la tragedia de Trujillo. Ya
hemos hecho mención en párrafos anteriores a dos aristas que desataron la ira
de los victimarios: el proceso organizativo de las comunidades campesinas de
Trujillo apoyadas irrestrictamente por el sacerdote Tiberio Fernández Mafla y
el interés del surgiente narcotráfico del Norte del Valle por el control del
Cañón de Garrapatas, combatido irrestrictamente por el eln. Relacionar ese par de actitudes irrestrictas pudo haber sido uno de los desencadenantes de muerte
entre población civil inocente –hablamos
a manera de hipótesis- y, consecuentemente, el facilitador –difícil de argüir- de la alianza
narcoparamilitares-Fuerza Pública del Estado para enfrentar tal amenaza contra
las fuerzas vivas del Estado y, sobre
todo, para la Seguridad Nacional que,
para entonces, ya cabalgaba sobre su propia Doctrina. Bueno, pero tratemos de desgajar levemente la
madeja.
Un día después del Paro Cívico Nacional, el 28 de octubre de 1988, es
asesinado Carlos Enrique Mejía Escobar, participante de dicha movilización
masiva que, reiteramos, fue de carácter Nacional. Medio año después, el 29 de abril de 1989, se
da la marcha de campesinos trujillenses que reclaman la garantía de sus
derechos en los ámbitos de la salud, la educación, el empleo, las vías de
comunicación, la organización… Y ahí las irrestrictas
de los movimientos campesino y guerrillero serán leídas como una, como la
misma, por la Fuerza Pública del Estado que arremete a bala contra los
campesinos que se movilizaban por sus derechos.
Ya la otra marcha, la del genocidio, navega sobre seis meses, pues entre
el 28 de octubre de 1988 y el 29 de abril de 1989 se empiezan a suceder
desapariciones y asesinatos selectivos que siembran la zozobra entre la
población.
Once meses después de los sucesos de la marcha campesina, el 29 de marzo
de 1989, recordemos, es la emboscada del eln
a tropas del Ejército Nacional que, casualmente ese mismo día, abaleó y dejó
heridos a seis trabajadores –y uno
muerto, Guillermo Antonio Betancourth- en inmediaciones del Corregimiento
La Sonora del Municipio de Trujillo. Ante la arremetida el eln respondió y como resultado siete
militares muertos -y uno herido, Sargento
viceprimero Gildardo Silva Rojas-. Se abre la sesión… 30 de marzo del mismo
año, las tropas acompañan el diligenciamiento de levantamiento de cadáveres –y Daniel Arcila Cardona ahí-[18] y
empiezan a fraguar la persecución de la columna guerrillera al mando del
Teniente Coronel Hernán Contreras Peña; dice un maestro de la escuela de La
Sonora que “…quitaron la luz y nos
sacaron a todos de la casa y nos filaron ‘para ver si esos HP’s les tiran
también a ustedes…’; fueron como cuatro o cinco horas interminables porque la
bala rumbaba por todos lados y nosotros ahí, como escudos humanos que dicen… yo
al otro día me fui de La Sonora con mi esposa y mi hija…” …y el abanico
empezará a esparcirse apenas en el año de 1990… el mismo 30 de marzo con la
retención y desaparición del supuesto guerrillero Wilder Sandoval a quién,
después de pasearlo por el Puesto Adelantado del Ejército –Corregimiento de Andinápolis- y la
hacienda Las Violetas –de la misma
jurisdicción- le arrancaron lista de supuestos comprometidos con la
guerrilla y… vida…
Padre Tiberio
Fernández Mafla, Alba Isabel Giraldo y el arquitecto Oscar Pulido Rozo
31 de marzo / 1° de abril… desaparición y asesinato de habitantes del
Corregimiento La Sonora…[19];
2 de abril… desaparición y homicidio de los ebanistas…[20];
4 de abril… asesinato de Albeiro de Jesús Sánchez -Mico Negro- (motorista)…;
8 de abril… desaparición forzada y asesinato de Juan Giraldo, Fredy Rodríguez y
Danilo García…; 13 de abril… desaparición forzada de Carlos Alberto Bermúdez,
José Horacio Bermúdez y Nelson Hernández…; 16 de abril… asesinato de Abundio
Espinoza…; 17 de abril… desaparición forzada del Padre Tiberio Fernández Mafla
y sus acompañantes: Alba Isabel Giraldo –su
sobrina-, José Norbey Galeano –colaborador
de la Parroquia- y Oscar Pulido Rozo –arquitecto-…; 5 de mayo de 1991… asesinato de Daniel Arcila
Cardona…[21]
Podemos decir que aquí se abre la bisagra, pues para cuando los hechos
del 29 de marzo de 1990 –emboscada del eln a tropas del Ejército en La Sonora-
ya la masacre venía silenciosamente perpetrándose; en la relación de la cistv de “Algunos homicidios y desapariciones anteriores al 29 de marzo…”[22]
se reportan trece caídos entre el 10 de octubre de 1989 y el 24 de marzo de
1990, entre ellos Joaquín Ramírez, empleado de la Inspección de La Sonora,
desaparecido en el Municipio de Riofrío el 3 de noviembre de 1989. Hasta aquí venimos refiriendo a víctimas anónimas, casi todos
jornaleros, gente del común cuya ausencia fatal no produce ecos de opinión pero
que, para el motivo que mueve a los victimarios, si produce efectos nocivos
entre la base social entre la que se empieza a engendrar el miedo… ya el censo
de viudas y huérfanos, por decir lo menos, empieza a tomar sentido…[23]
Estamos ya para entonces en lo que se denomina terror difuso: discontinuidad espacial y continuidad temporal de
los hechos, homicidios selectivos, eliminación sistemática testigos…
Entre el 31 de marzo y el 17 de abril de 1990, día del asesinato del
padre Tiberio, son 34 personas las que caen bajo las balas asesinas. Pero es
precisamente el caso del sacerdote el que conmueve a la opinión pública
nacional, es decir, el suceso que llama la atención nacional sobre lo que está sucediendo
en Trujillo. Dos días después del asesinato del párroco de Trujillo Daniel
Arcila Cardona denuncia los hechos ante la Oficina
de Investigaciones de la Procuraduría General de la Nación… Opinión pública
y organismos de control del Estado ya saben del cuento… Pero el cuento seguirá
intenso por lo menos cuatro años más sobre esa lógica de terror difuso a que hacíamos mención en el párrafo anterior y sobre
estrategias de violencia con baja
visibilidad que son las que llevan a la práctica de torturas y homicidios en lugares privados, al desmembramiento
de los cuerpos con motosierra para evitar que fueran identificados y a la
desaparición de esos cuerpos –más bien
partes de esos cuerpos- ya fuera en fosas comunes o lanzándolos al río
Cauca[24] –Río Tumba solían llamarlo los trujillenses
por aquella época-.
Doña Elvira, miembro de afavit.
Pero a pesar de que la tragedia seguía consumándose, esta bisagra
comprendida entre el 29 de marzo y el 17 de abril de 1990 además de copar
dolores y miedos, llenó de fuerza a los trujillenses que, liderados por el
Sacerdote Jesuita Javier Giraldo y por la Comisión Intercongregacional de
Justicia y de Paz, empezaron a recopilar información sobre las víctimas y a
hacer conocedor al país y al mundo sobre lo que estaba sucediendo en Trujillo.
Ese esfuerzo de acopio de información sobre las víctimas dio frutos hasta
lograr documentar 235 de ellas, con lo que se acudió a las instancias
nacionales sin obtener resultados esperanzadores ni para la aplicación de
justicia ni para la detención del proceso de exterminio. Por el contrario, muchos testigos cualificados de los hechos tuvieron que huir de Trujillo
e, incluso, del país. Por último, con la documentación obtenida se acudió a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos -cidh- de la oea.
A finales de septiembre de 1994 se acordó conformar una Comisión que se
encargará de investigar a fondo lo acaecido durante esos años en Trujillo,[25]
lo cual fue aceptado a condición de que se considerara ello como un paso en el
proceso –no solución definitiva-, que
participaran en esa Comisión delegados de la cidh
y que los resultados de la investigación se presentaran ante la sesión de
febrero de 1995 de la cidh en
Washington, condiciones que aceptó el Gobierno Nacional. Se conformé entonces la Comisión de
Investigación de los Sucesos Violentos de Trujillo –cisvt-. El 31 de enero de 1995, después de haber
recibido el informe de la cisvt,
“…el Presidente de la República, Ernesto
Samper Pizano asumió su… responsabilidad,
como Jefe de Estado colombiano, por el genocidio en donde estuvieron
involucrados miembros de organismos de seguridad”[26]
Parque Monumento
Ese mismo año, como efecto de la aceptación del Gobierno de su
responsabilidad en la masacre, la Comisión Intercongregacional Justicia y Paz,
acogiendo una recomendación de la cisvt,
se plantea la construcción del Parque Monumento[27]
como símbolo, evocación en honor a las víctimas y se desencadenan una serie de
iniciativas que buscan hacer memoria sobre los trágicos sucesos. El Parque Monumento debía ser construido con
recursos del Presupuesto Nacional pero estos llegaron a medias[28] y
el Parque Monumento se materializaría finalmente con recursos de la Comisión
Intercongregacional de Justicia y Paz, del Colectivo de Abogados José Alvear
Restrepo, de Amnistía Internacional Holanda y de donaciones de organizaciones
populares. En 1998 el Muro de la Sombra del Amor, obra del
escultor kurdo Hoshayar Rasheed dentro del Parque Monumento, sufre el primer
atentado. En 2003 será de nuevo atacado a bala por los enemigos de la
preservación de la memoria y de afavit.
En enero de 2008 será profanada la tumba del padre Tiberio Fernández Mafla,
ubicada en el Parque Monumento.[29]
En el de 1995 el padre Javier Giraldo promueve la organización de las
víctimas de Trujillo y surge la Asociación de Familiares de las Víctimas de
Trujillo –afavit-, que desde entonces ha estado al frente de todo
lo concerniente a la recuperación, construcción y mantenimiento de la memoria,
al seguimiento a los procesos jurídicos en busca de Verdad, Justicia,
Reparación y No Repetición –para lo cual
han contado siempre con el apoyo del Colectivo de Abogados José Alvear
Restrepo-, a lo de indemnización de las víctimas y a la relación con
organizaciones regionales, nacionales e internacionales, entre otras. Ese año se llevó a cabo la primera
peregrinación, a la que asistieron alrededor de 2.000 personas de
organizaciones populares, de derechos humanos y de sindicatos provenientes de
varias regiones del país. La
participación de los habitantes de Trujillo fue mínima debido al temor a
posibles retaliaciones.
Pero no ha sido nada fácil para las víctimas ni para afavit como instancia que las
representa pues: i) la justicia ha venido dilatando el proceso desde sus
inicios, hasta el punto en que en el año 2002 el Estado se mantenía en el reconocimiento
de sólo 34 casos –los del Corregimiento
La Sonora perpetrados entre el 30 de marzo y el 17 de abril de 1990- de los
342 reportados por afavit y las
instancias que le apoyan en este proceso;[30]
ii) los enemigos de la memoria, aquellos contrariados ante la perspectiva de
que se haga justicia, siempre han estado ahí agazapados, en el mismo
Trujillo; de hecho, hacia el año 1998
varios miembros de la Asociación y algunos de los testigos calificados sobre
los hechos macabros de los años 80/90 fueron amenazados y alrededor de 30 de
ellos tuvieron que salir hacia el exilio, a Canadá la mayoría de ellos. Ese mis año, en el mes de diciembre “…la justicia sin rostro dio prevalencia a
términos e incisos y dejó en libertad a seis miembros de la organización
dirigida por Henry Loaiza Ceballos (El Alacrán)…”[31]
Durante esta crisis de 1998 se toman las medidas cautelares a favor de afavit. Fueron entre dos y tres años de
crisis a expensas del temor provocado por muchos de los victimarios que aún se mantenían
–y se mantienen- protegidos por las
sombras de la impunidad a las que, obviamente, siguen alimentando para impedir
que la justicia les cobre las inmundicias que cometieron en un pasado reciente.[32] A pesar de este repliegue, el ánimo de afavit y de quienes le apoyan por todo
el país no decae y hacia el año 2000 se retoman las actividades tendientes a la
construcción y mantenimiento de la memoria y se realizan, entre 2001 y 2002, la
2ª y 3ª peregrinación que, al igual que la primera, tuvo el respaldo de organizaciones
de todo el país e, incluso, representación de organizaciones internacionales.
El Trujillo de hoy, decía hace poco un habitante del área urbana, “…es un pueblo enrastrojao…” y a pesar de
que el Secretario de Gobierno Municipal reconozca su presencia –“…Los Rastrojos se mantienen por ahí pero ya
no se meten con la población civil… están en lo de ellos…- y que la
Personera Municipal manifieste que “…ni
siquiera los conoce, que no ha recibido hasta ahora ninguna queja para proceder
a su judicialización…-, lo cierto es que ya en las I. E. Julián Trujillo y
Sagrado Corazón, del área urbana del Municipio, se tienen identificados tres
estudiantes que actúan como campaneros
de ellos y que en el año 2009 Los
Rastrojos intentaron hacer un proceso de reclutamiento de jóvenes en la I.
E. San Isidro, Corregimiento Puente Blanco, pero la alerta de la comunidad y la
intervención por parte de la Fuerza Pública impidieron que ello se llevara a
cabo. De hecho, el día que se trabajó grupos focales para esta investigación
con algunos estudiantes y padres de familia de la I. E. San Isidro, en el
Corregimiento La Sonora, un Rastrojo
estuvo todo el tiempo pendiente de los movimientos del facilitador de ese
ejercicio. De otro lado, acotando lo anterior, entre la última semana del mes
de julio y la primera de agosto de 2010, Los
Rastrojos han estado circulando, entre los Corregimientos Puente Blanco y
La Sonora, una lista de amenazas en la que se señala a campesinos de la región,
a niños y jóvenes –¿perspectivas de
reclutamiento forzado?- e, incluso, a personas que adelantan trabajo de
promoción social con esas comunidades.
Lo anterior, entonces, da pie para calificar razonable la simpleza, la parquedad con que los participantes de los grupos focales –estudiantes, docentes y padres de familia- respondieron
tanto a los cuestionarios que se les pidió resolvieran como al ejercicio de
reflexión sobre Memoria y Competencias Ciudadanas en el trabajo de campo en
esta investigación. Para muestra un
botón: a la pregunta “¿Usted aborda en sus clases el tema de la
violencia política? SI ( ) NO ( ).
En caso dado de que su respuesta sea afirmativa
responda ¿Cómo lo hace? En caso
dado de que su respuesta sea negativa
responda ¿Por qué?”[33], de nueve docentes de la
I. E. Julián Trujillo encuestados, cinco respondieron afirmativamente, uno la
dejó en blanco y tres respondieron negativamente; la justificación que dieron
estos tres últimos fue la siguiente:
ü Por la situación
social del Municipio. (Enc. N° 7)
ü Porque el
ambiente local no favorece. (Enc. N° 8)
ü La política ha
causado violencia en el país y en el Municipio por lo tanto no es tema de mi
clase. (Enc. N° 9)
Entre los que
contestaron afirmativamente, la justificación tiende hacia la “creación de conciencia crítica”, la
importancia de “…estar informados sobre
lo que pasa en el país…”; entre estas últimas sobresalen las siguientes:
ü
Sí se
tratan estos temas, sólo se hacen comentarios para aprender de ellos buscando
no se repitan más adelante (Enc. N° 2)
ü
La
violencia no hace nada bueno. Debemos saber
convivir. La violencia nos lleva al
fracaso y a la destrucción de vidas. Es
muy sabroso vivir en armonía y porque todos nos debemos apoyar para salir
adelante. (Enc. 4)
La
parquedad es igual de perceptible en las respuestas que dan los estudiantes, pero
se percibe en ellas que el silencio, el temor a referir a ello, está
definitivamente anidado –¿obligado?-
incluso entre quienes por naturaleza,
los jóvenes, han torpedeado siempre a la humanidad con sus preguntas. Sin embargo se percibe allí un haz de
conocimiento sobre lo que les viene atropellando hace 5 lustros en esta
región. Veamos. A la pregunta “¿Has
leído o tienes conocimientos de los hechos violentos sucedidos en Trujillo?”[34] nos encontramos respuestas como las siguientes:
ü Claro que si, mis abuelos vivieron esta
situación, gracias a Dios no les paso nada, me cuentan historias sangrientas,
la tal motosierra, que desaparecían y amortizaban (sic), descuartizaban y destruían familias. (Enc. N° 2)
ü Muy poco pero se escucha mucho hablar y lo que
comenta la gente no es bueno. (Enc. N° 3)
ü Se dieron a mediados de los ochenta cuando los
grupos al margen de la ley se tomaron el municipio de Trujillo, llevándose
consigo a personas que nunca aparecieron, torturándolos, asesinándolos sin
importar sexo, edad o raza. (Enc. N° 4)
ü Si, cuando comenzó la masacre, cuántos muertos
fueron, donde los tiraron, etc.
Vemos pues que la memoria está
ahí, resignada casi siempre en la voz de padres y abuelos que vivieron
directamente esta tragedia que aún parece persistir. La pregunta es cómo
mantener activadas estas memorias, cómo hacer de ellas tradición –no olvidemos que tradición, originalmente, es entregar o transmitir-, remansos de vida para las generaciones
presentes y futuras, como lograr que desde el reconocimiento de los hechos por
fin se logre Justicia, Verdad, Reparación y, sobre todo, No Repetición.
Respecto a la misma pregunta
expuesta ante quince estudiantes de la I. E. de San Isidro, Corregimiento
Puente Blanco –estudiantes de la
modalidad No Presencial, adultos muchos de ellos, testigos directos de los
hechos que nos ocupan-, la casilla correspondiente a la respuesta la
dejaron en blanco 8 de ellos, 2 se limitaron a responder que han leído algo
sobre el asunto y otros 3 a manifestar que hubo muchas masacres. Quienes más se
atrevieron a abordar el tema respondieron lo siguiente:
ü No tengo hechos pero he leído y son historias
muy tristes para todos y que Dios quiera que no vuelvan a pasar. (Enc. N° 9)
ü No hasta que vino el historiador a recordarnos y
a comentarnos de esta masacre. (Enc. N° 4)
Tenemos pues que entre los habitantes
del Municipio de Trujillo la presencia de los victimarios que emergieron hace
un cuarto de siglo permanece ahí, agazapada, coagulando la esperanza, atenta al
mantenimiento en vilo de esos extendidos no
se que aprisionan la memoria de los trujillenses y que coadyuvan a que el
camino hacia la Justicia, la Verdad y la Reparación siga siendo lerdo, como ya
es tradición en nuestro país.
Árbol del Abrazo – Parque
Monumento*
¿Es lugar de muertos o de vivos?
De los muertos hay siembra de raíces, símbolo de memoria,
de los muertos nacen flores, expresión de resistencia,
de los muertos salen rostros que hablan de proyectos.
Es la vida que trasciende más allá de la muerte,
es el Parque-Monumento, reparación, dignidad,
es espacio de justicia, lucha contra la impunidad,
no es lugar de muertos, es lugar de vivos gritando
libertad.
Los muertos aparecen vivos en cuerpos esculpidos,
son los huesos secos que se unen en grito de justicia,
los muertos se levantan, nos miran y nos hablan,
la siembra de semillas convertida en esperanza.
No es lugar de muertos, es jardín de vivos, olor a
resistencia,
es denuncia histórica, denuncia subversiva,
es duelo doloroso de sangre y sufrimiento,
es sueño y utopía de nueva sociedad.
Maritze
Trigos
Masacre de Pradera – Valle del Cauca.
“El miedo también es difícil de describir. La gente siente pudor y no lo cuenta…”
Juanita
León.*
Parque de Pradera (1930)
Pradera
es un Municipio del sur del Departamento del Valle del Cauca que limita con los
municipios vallecaucanos de Florida (al sur),
Palmira (al norte), Candelaria (al occidente) y con el Departamento del
Tolima (al oriente). Está conformado
por 23 Corregimientos[35] y el
Resguardo Indígena Kwet Wala de la etnia Paéz, conformado por tres cabildos
ubicados en los corregimientos de La Fría, La Carbonera y El Nogal. Su
población está estimada en 50.614[36],
43.924 de ellos habitando el área urbana (aproximadamente
35 barrios) y 6.690 el área rural.[37] Su vocación productiva se centra en la
agricultura, la ganadería, el comercio y la explotación forestal. Hay también
allí tres ingenios azucareros
Rafael González Camacho
Inspirador de la fundación de Pradera
Fundado
en el año de 1863[38] y erigido en Municipio en 1867, el
aporte de Pradera al desangre de nuestro país en los últimos años es de 1.687
campesinos asesinados –“…es lo
reportado…”-, según funcionarios
de la Administración Municipal que se atrevieron a decirlo en aras a justificar
la presencia de este Municipio en la Directiva 0019 de la Procuraduría General
de la Nación: “…La guerrilla ha hecho
presencia por estas tierras hace 50 años pues estamos sobre su corredor Florida
– Pradera – Buga – Tulua – Buenaventura y el reporte de víctimas por su
accionar en este período es de 102, incluidos soldados caídos en combate. Los
paramilitares, con el apoyo de las tropas del Batallón Codazzi al mando del
Coronel Pinto, entre el 30 de julio de 1999 y el 18 de diciembre de 2004,
dejaron 1.687 muertos, incluidos niños y adultos mayores, de los cuales se
encontraran varios de los cadáveres en las fosas comunes del Arenillo y el
Chalet de la Muerte ubicado en el mismo Corregimiento…”**
El
Corregimiento La Ruiza queda a 15 minutos del Batallón Codazzi de Palmira,
comandado en ese tiempo por el Coronel Pinto, a no más de 10 minutos del
Corregimiento La Buitrera de este último Municipio, donde funciona un puesto de
Policía, paso obligado al Corregimiento Arenillo el cual fue el epicentro de
accionar de los paramilitares y que “…hace
2 o 3 años atacó la guerrilla y dejó muertos como a 20 agentes…”. La Ruiza fue uno de los Corregimientos
más prósperos del Municipio y “…hoy es
una Hacienda de unos manes de Medellín…***
al parecer testaferros de Pablo Escobar… Ahí ocurrió la primera masacre de
Pradera…”. Efectivamente allí se encendieron las
alarmas hace 11 años cuando un grupo armado ilegal asesino y descuartizó con
motosierra a una pareja y a su hijo de 7 años.
Días
después en el Corregimiento Vallesitos, en la Hacienda La Aurora, los
paramilitares bajaron de una camioneta a tres jóvenes y los asesinaron, “…delante de sus padres…”, por ser
supuestamente colaboradores de la
guerrilla.
Otro
de los ejes de terror fue el Corregimiento Arenillo - Pradera[39]; ahí,
cuando “…el conflicto estuvo latente
(paramilitares apoderados de la zona) campesinos hablaron de 200 fosas
comunes… cuando empezaron a presentarse
garantías de seguridad, dijeron que eran más…”[40] fosas con las víctimas habidas en la
Masacre[41] de
Pradera. En este Corregimiento y en sus vecinos, La Ruiza y Los Pinos,
funcionaron los campamentos paramilitares que flagelaron permanentemente al
Municipio durante 5 años. Allí estaba la
finca El Anillo del señor Guillermo Murillo y los predios de otras familias a
quienes “…después de matar a un
trabajador y a varias personas de esas familias, les expropiaron… e
instalaron dos cocinas procesadoras de coca; allí funcionaba el Chalet de
la Muerte, escenario central de tortura y
asesinatos de la región… a treinta minutos en carro del Batallón Codazzi...
hacia allá todos los días subían personas y nunca volvían a bajar ni a saberse
nada de ellas según relatos de la comunidad y de algunas autoridades… podría
encontrarse allí algunas fosas comunes…”
Fue
del Corregimiento Arenillo que empezaron a abandonar sus predios los
campesinos, pero no solían declarar su situación de desplazamiento y “…quienes declararon como desplazados se
vieron sometidos a seguimiento por parte de los paramilitares… luego quedarían despoblados los Corregimientos
Vallesitos, Los Pinos, La Fría, Bolívar, El Retiro y la Ruiza” y la
institucionalidad a sentirse impedida -¡Temerosa¡-
para cumplir con sus tareas en el área rural del Municipio. Ya para
entonces la guerrilla había declarado objetivo militar a la CVC (Corporación Autónoma Regional del Valle
del Cauca) y había asesinado a dos de
sus funcionarios.
El
día 6 de julio de 2002 fueron los
paramiltares al Corregimiento de El Retiro y asesinaron al dueño del carro
lechero, don Celimo Muñoz y se llevaron su ganado. Dos semanas antes ya habían
hecho una correría por las fincas vecinas de
los Corregimientos Bolo Blanco, El Retiro y parte alta de La Feria,
apoderándose del ganado de los vecinos -entre
otros los de la familia Rojas y los de don Gabriel Torres, a quien le quitaron
las vacas y luego a media noche le iban a matar, logró huir y hoy es un anciano
que deambula por las calles de Pradera-.
El caso es que todo este botín de “…alrededor de 200 reses fue arriado hasta la
Hacienda La Ruiza… donde mucho de ese ganado murió pues era lechero de clima
frío (2.000 msnm) y muchas reses no aguantaron el calor de la parte plana de
Pradera (1.100 msnm)… Puesta la queja ante las Autoridades, el Coronel Pinto se
comprometió a hacer lo posible por devolver el ganado a los campesinos pero eso
nunca se logró…” Lo curioso del
asunto es que mientras ese abigeato se llevaba a cabo a plena luz del día -horas de la mañana- por el norte del
Municipio, el ejército bombardeaba el Corregimiento El Líbano, ubicado en el
sur oriente del Municipio, en supuestos combates con la guerrilla: “…reportaron como 15 guerrilleros dados de
baja pero la gente de ese Corregimiento nos dijo por esos días que la guerrilla
había pasado hacia como dos o tres meses y que en ese momento habían estado
reunidos con funcionarios del sisben,
que eran personas conocidas por ser bachilleres de las mismas veredas que
hacían esta labor y que la guerrilla no estaba allá…”
Hacia
2003/04, cuando los “…señalamientos a
raíz de los hechos de Pradera empezaron a caer sobre la responsabilidad
exclusiva del Municipio…” una Comisión de la Alcaldía logró que la Comisión de Paz del Senado hiciera
presencia en el Municipio y busco entrevistarse con el Consejero de Paz Luis
Carlos Restrepo y les hizo saber, a unos y otro, de lo que estaba sucediendo en
ese Municipio y sobre la supuesta coparticipación de miembros de la Fuerza
Pública del Estado (3ª Brigada del Ejército) en tales hechos
pues “…allí, a los campamentos
paramilitares, iban permanentemente Policía y Ejército… tal vez a reclamar lo
que les correspondía…”
Pero
los atropellos no se circunscribían sólo a la región norte del Municipio de
Pradera sino también al sur y a su vecino Municipio de Florida en donde el 19
de enero de 2002 los paramilitares efectuaron un acto de masacre e intimidación
de la población indígena, a la que le destruyeron parcialmente las
instalaciones del Instituto Departamental
de Educación Básica Indígena Comunitaria Complementaria, idebic, torturaron y asesinaron a
los jóvenes indígenas Diego Fernando Pinzón Mesa de sólo quince años de edad,
Juan Carlos Ipia y Herney Trochez Labio y
“…a dos estudiantes menores los
intimidaron con sus armas, los encerraron en los baños y los torturaron
sicológicamente... rozando sus cuerpecitos con machetes filosos amenazando con
despedazarlos si las madres o sus padres no confesaban dónde estaba la
guerrilla... Mientras, los estudiantes, niños y jóvenes del internado, se
tuvieron que lanzar a las peñoleras y riveras boscosas del río Frayle para
salvar sus vidas... En el momento hay varios desaparecidos de los cuales no se
sabe su paradero..." según denunció la Organización Regional Indígena
del Valle del Cauca, orivac.[42]
Dos
años después, el 7 de diciembre de 2003, miembros de la policía realizaron una
operación simultánea en los municipios de Corinto (Cauca) y Pradera (Valle del
Cauca) y detuvieron a 33 personas entre labriegos, indígenas,
transportadores y comerciantes. Se les señalaba de ser supuestos colaboradores
de la guerrilla. Tres años después, el
31 de diciembre de 2006, sería la sijin
adscrita a la Policía Nacional del Municipio de Palmira la encargada de activar
un operativo de detención de ciudadanos, esta vez en las áreas urbanas de los
municipios de Florida y Pradera (Valle
del Cauca). En esta ocasión detuvieron
a cerca de medio centenar de personas, de las cuales nueve fueron detenidas
preventivamente: ocho hombres en la penitenciaría de Palmira y la única mujer
fue trasladada a la cárcel del Buen Pastor en Cali. Tres meses después “…fueron dejados en
libertad tras el fallo de absolución emitido por la Fiscalía 136 de la ciudad
de Florida, quien no encontró pruebas suficientes para mantener a las personas
detenidas; cabe señalar que de estas 9 personas, 3 habían sido detenidas en al
año 2003 y que de igual manera habían sido absueltas.”[43]
Situaciones como estas al parecer llenaron la tasa de los
pradereños que se movilizaron, con muy nutrida concurrencia, el día 6 de julio
de 2007, contando con el apoyo de algunas organizaciones de Derechos Humanos,
la iglesia e incluso con la presencia del Alcalde Luis Orlando Mina y del
Secretario de Gobierno Departamental Orlando Riascos. Se exigía ese día plena
garantía de derechos pues se trataba de la vulneración de líderes indígenas y
campesinos de reconocida trayectoria.
Hacia
el año 2003 la Alcaldía de Pradera nombró una Comisión Especial con presencia
en ella de la Personería, la UMATA, la Oficina de Registros e Instrumentos
Públicos, Planeación y la Secretaría de Gobierno. Con esa Comisión visitó la Defensoría del Pueblo
a las comunidades del Corregimiento Arenillo pero fueron devueltos por el
comandante paramilitar que les salió al paso manifestándoles que la región
estaba tranquila, que la gente estaba trabajando y que en los últimos días por
allí no había pasado nada que alterara el sosiego de los campesinos. Estos, a
los pocos días, empezaron a acudir gota a gota a la Personería de Pradera a
denunciar la expropiación de sus predios. Un año después el Comité de Atención
a la Población Desplazada (cmaipsd), según Resolución 01 de
2004, aprobó Medidas Cautelares que protegían a las comunidades de los
Corregimientos La Ruiza, Arenillo, El Retiro, La Fría, Potreritos, Carboneros y
Los Pinos. Dichas Medidas Cautelares fueron modificadas con la Resolución 02 de
2 de diciembre de 2004 y ampliadas con
la Resolución 03 de 8 de agosto de
2.005. Estas Medidas aún están vigentes.
En
el año 2004, coincidiendo con las mencionadas Medidas Cautelares –tal vez respondiendo a ellas- una “…Brigada Especial de Bogotá bombardeó la zona
de dominio paramilitar (básicamente Arenillo y La Ruiza) sacando de allí a
estos…” Posteriormente se
instalarían allí tropas de la Brigada XXI “…al
mando de un Coronel paisa que repelió un intento de retoma de la región por
parte de los paramilitares y empezó a generar condiciones de seguridad para el
retorno de la población campesina desplazada en años anteriores, en un proceso
con seguimiento permanente por parte de la Alcaldía Municipal…” La presencia institucional liderada por el
Gobierno Local con acompañamiento permanente del Ejército ha venido desde
entonces facilitando el proceso de retorno de muchas familias a esas regiones
del Municipio, que cuenta además con el apoyo de programas como el de
Reactivación de la Economía Cafetera producto de un convenio entre la Alcaldía
y la Federación Nacional de Cafeteros
Sobre la perspectiva de intento de retoma territorial y de influencia sobre la población civil por parte de actores armados al margen de la ley, manifiesta el Secretario de Gobierno que “…hace por ahí dos años un grupo de Rastrojos estuvo merodeando cerca al río, al parecer en un intento por reclutar jóvenes para su grupo. La misma comunidad alertó y hubo una reacción inmediata de la fuerza pública que logró el desalojo de esa organización criminal…”
Río Bolo (1950)
De
otro lado, y en el afán por esclarecer los hechos acaecidos durante el cambio
de Milenio en el Municipio, el Jefe Unidad de Fiscales para la Justicia y la
Paz, remitió al Alcalde de Pradera un Oficio según el cual se hace necesario “…esclarecer la verdad y… emprender acciones
tendientes a la obtención de justicia y reparación, respecto de los hechos
violentos que caracterizaron las actividades de los grupos de autodefensa o
paramilitares… en su municipio entre el 31 de julio de 1999 y el 18 de
diciembre 2004… […] Ello, por cuanto la Unidad Nacional de Fiscales para la
Justicia y la Paz, en cumplimiento de su cometido misional, está empeñada en
efectuar un seguimiento que permita caracterizar aquellos casos que comportan
graves violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional
Humanitario –tales como masacres,
desplazamientos y desapariciones forzadas y homicidios- y que se hacen menester
esclarecerlos dada la connotación que revisten, las demandas ante instancias
internacionales, y los requerimientos de ONG´s nacionales e internacionales.”[44]
Para
efectos de responder a dicho pedido, la Unidad de Justicia y Paz anexo al
Oficio un cuadro como el siguiente:
|
Nombre de la Masacre |
Depto. |
Municipio |
Corregimiento
|
Vereda
/ Sitio |
Fecha
del Hecho |
Relato de los Hechos |
Nombre
de Víctimas |
Grupo |
Para
efectos de agregar más información tendiente a un mejor esclarecimiento de los hechos la Comisión encargada por el
Municipio para adelantar esta labor sumo otros tres ítems al cuadro enviado por
la Unidad de Justicia y Paz: abigeato,
quema de viviendas y persecución por parte de fuerza pública del Estado a
líderes indígenas y campesinos. Cabe
anotar además que esta labor de acopio de información se ha venido adelantando
con la colaboración de las comunidades directamente afectadas, ya que un alto
porcentaje de ellas, por temor, no denunció los hechos inmediatamente después
de ocurridos.
Ya
en un contexto de actualidad y urbano, nos encontramos un Municipio de Pradera
-Ciudad Amable según el eslogan con que
la identifican sus habitantes- bastante preocupada por enfrentar algunos
fenómenos propios de grandes ciudades
tales como el Pandillismo, el consumo de sustancias psicoactivas, el embarazo
temprano, el conflicto intrafamiliar, la situación de niños de la calle, entre
otros.
Con
respecto al Pandillismo, se han identificado algunos grupos de jóvenes que se
agrupan en torno a la comisión de delitos menores y, en casos aislados, a
prácticas de sicariato; para repeler el crecimiento de este fenómeno, la
Administración Municipal en alianza con la Policía Nacional trabaja en
programas de control y prevención.
También se han identificado, sobre todo en barrios marginales del
pueblo, células de Milicias Urbanas de las farc
que, pese a su compromiso político-ideológico con ese grupo al margen de la
ley, “…no centran su accionar en lo
militar sino más bien en labores de
prevención de maltrato a las comunidades… son como campaneros… por intermedio
de ellos parece que fue que llegó la alarma respecto a la presencia de
Rastrojos intentando reclutar jóvenes…”
En
lo que tiene que ver con el consumo de sustancias psicoactivas, la Comisaría de
Familia en alianza con la Policía ha venido realizando tareas de prevención, “…aunque todavía no tenemos un trabajo a
fondo como para enfrentar un flagelo que va creciendo sobre todo entre la
población juvenil…”. Respecto a
esto, es de destacar que desde el año 2008 la Institución Educativa Ateneo ha
venido dando pasos en la perspectiva de la prevención del consumo entre sus
estudiantes.[45] También es de resaltar que el Municipio tiene
en el momento un convenio con el Hospital Psiquiátrico del Valle para la
prevención del consumo de psicoactivos y para el tratamiento de personas con
afectaciones graves como efecto de dicho consumo.
En
lo relacionado con el conflicto intrafamiliar, es una de las problemáticas con
más tradición en el Municipio, acrecentada con la llegada de un alto número de
población en situación de desplazamiento.
Al respecto es de destacar la labor que en torno a esta problemática se
ha venido desarrollando en las escuelas Benjamín Valencia y Etnoeducativa Nidia
Navarrete –pertenecientes a la I. E.
Ateneo- ubicadas en barrios deprimidos en donde el maltrato infantil era
asunto de cotidianidad y se ha logrado mejorar en esto a través del trabajo
realizado con los padres de familia y los niños de la Institución. Por otra parte la Comisaría de Familia
programó a mediados de 2009 un Foro sobre
Violencia Intrafamiliar donde se informó a la Comunidad sobre la nueva Ley
que penaliza tales prácticas; como efecto de ese Foro y del trabajo que la
Comisaría de Familia con las Juntas de Acción Comunal hace en Escuelas de
Padres, “…las denuncias por casos de
Violencia Intrafamiliar se han disparado…”
En
el caso de niños de la calle –y de
mendicidad- es asunto visible en Pradera, donde es común que en la calle se
aborde permanentemente a los ciudadanos para pedirles dinero. Podríamos arriesgar afirmar, sin un
diagnóstico oficial a mano, que esta es una problemática efecto inmediato de las tres relacionadas en los párrafos
inmediatamente anteriores: “…no, yo no
estudio… vivo en la calle pues mi abuelita no me deja dormir en la casa… mi
mamá vive en Cali y cuando ella viene los sábados entonces aprovecho para
dormir donde mi abuela y comer a lo bien… pero venga, regáleme un cigarrillo y
200 pesos para comer algo…” me decía Camilo, un joven afrodescendiente de
aproximadamente 14 años que me abordo en el parque central de Pradera. Con respecto a esta problemática, la Policía
creó la Patrulla 10, conformada por seis policías bachilleres encargados de
hacer acompañamiento permanente, con apoyo de la Comisaría de Familia, a los
niños de la calle.
De
otro lado, a modo de generalidades, es de destacar los siguientes asuntos
trabajados desde la Administración Municipal:
ü
Existe
el Programa de red juntos con
orientación de la Comisaría de Familia en la que se trabajan asuntos relacionados
con la salud, la educación y la identificación.
Este Programa tiene una Red Base de 1.102 familias.
ü
El año
pasado la Comisaría de Familia convocó a Rectores y docentes de las
Instituciones Educativas del Municipio para estudiar el Código de Infancia y
Adolescencia.
ü
Se
tiene previsto un Programa de Convivencia Estudiantil a través del cual la
Personería, la Policía, la Fiscalía y la Comisaría de Familia realicen rondas
en las Instituciones Educativas con el fin de detectar armas y sustancias
psicoactivas dentro de ellas.
ü
Para
enfrentar la problemática del conflicto intrafamiliar, la persona encargada del
Proyecto de Convivencia y Paz de la I. E. Ateneo ha “…solicitado apoyo a la
Gobernación del Valle y no me han respondido nada…”
ü
Periódicamente
la Administración Municipal convoca las Audiencias Estudiantiles en las que se
tratan temas académicos y de convivencia demandados por los educandos.
Acorde a lo hasta aquí brevemente descrito sobre lo
vivido por la población pradereña en los últimos 11 años, es menester reconocer
que se ve hoy a un Municipio dispuesto a aprender de lo sufrido durante estos
años en relación con lo que es estar ante el conflicto sin herramientas; según
el Proyecto de Convivencia y Paz de la I.
E. Ateneo para concebir del conflicto
“…un recurso educativo lo primero que
tendríamos que hacer es reconocerlo, ser conscientes de su presencia, su
dinamismo, su carácter, entender como reaccionamos cuando se presenta…”.[46] Y así
sucesivamente nos vamos encontrando con programas institucionales y actitudes
individuales alertas para hacer frente a cualquier situación que revista signos
de vulneración de derechos.
En fin, consideramos que sobre el tema de Competencias Ciudadanas nos encontramos
ante una Administración Municipal y, sobre todo, ante una Institucionalidad
Educativa no sólo dispuesta sino marchando sobre tal perspectiva. Paradójicamente no pasa lo mismo respecto al
tema de Memoria; pareciera que nadie quisiese recordar –ni siquiera hacer referencia a…- lo que pasó allí durante los años
que saludaron el nuevo milenio. Fueron
muchas las personas de la Administración Municipal, de las Instituciones
Educativas y del común con las que charlamos sobre el Proyecto que nos ocupa y,
a pesar de la buena receptividad de éste, nadie se atrevió nunca durante ese
lapso de tiempo a mencionar algo en relación con la Masacre de Pradera transcurrida entre julio de 1999 y diciembre de
2004 –es decir, en fecha reciente-. Fue menester encontrarnos con unas personas
que, por funciones de su labor, nos informaran sobre una tragedia que poco eco
ha tenido entre la opinión pública nacional. Al respecto nos preguntamos si es
que el temor persiste anidado entre el espíritu de los pradereños o que estos,
como parte de una cultura desafecta a la memoria como la colombiana, están
navegando sobre voluntades de olvido.
Cualquiera que sea la respuesta a uno de estos dos últimos
interrogantes, consideramos urgente emprender procesos de Construcción de Memoria en dicho Municipio para, de un lado,
adquirir herramientas que garanticen la No Repetición de los hechos y, del
otro, para aligerar el proceso de reconocimiento de las víctimas que produjo
dicha tragedia y en esa perspectiva hacer efectiva la Reparación Integral a que
está obligado el Estado colombiano por acción y por omisión en este caso
concreto.
Al respecto, nos atrevemos a parafrasear la
fundamentación del Grupo de Memoria Histórica[47] que
adelanto el trabajo de investigación en Trujillo, cuando afirman la posibilidad
de establecer un “…vínculo indisoluble entre
la construcción de memoria y la construcción democrática…:
“1.
El carácter político de la memoria.
La memoria es un campo de lucha en el que se dirime qué versión del pasado debe
prevalecer en función del futuro que se quiere construir…
“2.
El papel fundamental de la memoria
histórica en los procesos de democratización en situaciones de conflicto.
…Memoria y democracia están íntimamente ligadas. Se hace memoria y se construye verdad para
que les sirva a las víctimas y a la sociedad, para la transformación del pasado
que se quiere superar.
“3.
La memoria histórica no es de ningún
modo sustituto de la justicia. Es un escenario de reconocimiento de las
diferencias con miras a un proyecto incluyente, y en ese sentido es también una
plataforma para el diálogo y la negociación.
“4.
La memoria es en sí misma una forma
de justicia. …A través de la memoria se responsabiliza a los
perpetradores y se hacen visibles las impunidades y los silencios. Cuando
flaquea la verdad judicial, se eleva el papel de la memoria: esta se convierte
en el nuevo juez.
“5.
La memoria histórica es una forma de
reparación. …es una instancia de reconocimiento del sufrimiento social
que fue negado, ocultado o suprimido de la escena pública bajo el impacto mismo
de la violencia. No se trata sólo o
preponderantemente de la compensación económica, sino de respuestas a las
preguntas que persiguen la mente de las víctimas: ¿qué pasó?, ¿quién lo hizo?,
¿por qué lo hizo?, ¿dónde, cómo y cuándo?
“6.
La memoria es un mecanismo de
empoderamiento de las víctimas. En el ejercicio de la memoria las
víctimas individualizadas, locales y regionales, pasan a víctimas organizadas,
víctimas-ciudadanos, creadoras de memorias ciudadanas…”
En Caliente… Riofrío…
“Tiberio Fernández Mafla fue un símbolo
de entrega en la guerra el cual fue asesinado y después tirado al río Cauca”
Estudiante I.E. Camilo Torres.*
Municipio ubicado en el centro occidente del Valle del Cauca, que limita
al norte con el Municipio de Trujillo, al oriente con el Municipio de Tuluá, al
sur con los Municipios de Yotoco y Darién y
al occidente con el Departamento del Choco. Además del área urbana, lo
componen cuatro Corregimientos: Salónica, La Zulia, Portugal de Piedras y
Fenicia. El río que baña nuestro pueblo
-dice el Secretario de Gobierno-,
nace en el Páramo del Duende y cuando pasa por acá aún trae ese frío de su
nacimiento, de ahí el nombre de nuestro Municipio.
Es un Municipio que se destaca por la producción cafetera, que ocupa un
alto porcentaje de la tierra cultivada en los Corregimientos La Zulia, Salónica
y Fenicia. Así mismo, según el Secretario de Desarrollo Comunitario del
Municipio, el gran
potencial del territorio riofrieño está en la oferta ambiental que puede
ofrecer por su riqueza hídrica, boscosa, de flora y fauna, ecoturística,
recreativa y científica. El área urbana, según su página web, no representa un
atractivo económico para la población de Riofrío dada su cercanía a Tuluá (15 minutos en carro), del que es uno de
los balnearios predilectos; de hecho en época de verano, dice su Secretario de
Gobierno, llegan entre 6 y 7 mil personas a bañarse en el río y a disfrutar de
baile en las discotecas del pueblo.
Ahora bien, esta cercanía con Tulua y con la salida a Buenaventura le
garantizan buenas vías de acceso que le hacen perfilar como una ciudad-dormitorio
donde los empleados y trabajadores de las empresas establecidas en el corredor
Cali-Cartago y Tuluá-Buenaventura pueden pernoctar.
Según el Secretario de Gobierno el modelo del narcotráfico permanece instalado
en el Municipio; “…Riofrío sigue siendo
atractivo para los grupos ilegales relacionados con el narcotráfico; es común
que los muchachos dejen la escuela en busca de perspectivas económicas por esa
vía…” lo que, según él, es una de las razones por las cuales se extraña que
no haya sido seleccionada la Institución Educativa del área urbana del
Municipio para levantar la Línea Base del
Proyecto de Competencias Ciudadanas y Construcción de Memoria Histórica; dice
que “…aquí, en el área urbana, es donde tenemos
problemas fregados con la población estudiantil: los muchachos hacen lo que se
les antoja, los docentes han perdido autoridad, hay consumo de psicoactivos,
alto número de embarazos entre adolescentes, etc…” De otro lado manifiesta que la Administración
Departamental ha sido “parca e indolente”
respecto a sus obligaciones a nivel de sistema educativo en lo relativo a
restaurantes, transporte y subsidios escolares. Para tratar de hacernos a
herramientas para frenar todas estas problemáticas que afectan a la población
infantil y juvenil hemos venido impulsando desde la Administración Municipal el
estudio, para su posterior aplicación, del Código de Infancia y Adolescencia,
pero el personal docente se ha mostrado renuente a ello.
Ya a nivel de Municipio, además del consumo de psicoactivos y del
marcado número de embarazos adolescentes –que
no son problemas exclusivos de la Institución Educativa-, preocupan de
sobremanera el conflicto intrafamiliar y el maltrato a menores; con respecto a
esto último, dice el Secretario de Desarrollo Comunitario, “…contamos con un Programa de Apoyo al Menor
Maltratado y se ha ganado en algo a pesar de que entre los padres de familia es
común el descuido con respecto al cuidado y desarrollo de sus hijos...”
Otra problemática que nos atropella, plantea el Secretario de Gobierno,
es el del desplazamiento forzado, que se da silencioso y gota a gota –“…registradas tenemos 1.247 personas
expulsadas y 524 recibidas, de estas últimas la mayoría mujeres---“. Con
respecto a esto último, relacionado con el conflicto armado, dice que el
Municipio tiene Informe de Riesgo y no ha habido necesidad de pasar al nivel de
Alerta Temprana. También es bien
extendido el tema de violencia sexual y en los últimos meses se han presentado
dos casos alarmantes: la violación de una anciana y la de una mujer a la que
posteriormente asesinaron. En cuanto a
lo positivo del Municipio, es de destacar que ha sido bien calificado en el
manejo fiscal, ya que ocupa el 8° puesto a nivel departamental y el 28° a nivel
nacional; en cuanto al manejo de Recursos de Participación General ocupa el 8°
puesto a nivel nacional.
Para empezar el relato sobre la relación del Municipio de Riofrío con la
Masacre de Trujillo, señalemos que su territorio se vio involucrado en el
comienzo de los hechos, pues allí fue detenido y desaparecido el 3 de noviembre
de 1989 Joaquín Ángel Ramírez Ospina, “…introducido
violentamente en un vehículo que usaba la policía… […] En el lugar de los
hechos se encontró un pasquín que decía ‘por informante del Ejército’”; era empleado de la Inspección del
Corregimiento La Sonora del Municipio de Trujillo y se encontraba con su amigo
Miguel Rodríguez Matallana quien fue detenido el 4 de noviembre del mismo año “…por la Policía de Riofrío ante numerosos
testigos cuando averiguaba por… Joaquín Ramírez. Se desconoce su paradero…”[48]
A veinte minutos en carro queda el Corregimiento Salónica, tal vez de
los más productivos del Municipio y de los más afectados en Riofrío por la
violencia de los años 80/90, pues la investigación del Grupo de Memoria
Histórica reporta 20 víctimas de esta población[49]: “Fue un
acontecimiento que llenó de horror no solo a Trujillo, sino también a los
municipios circunvecinos, de manera especial a este Corregimiento de Salónica,
porque se rumoró que en la vía que de este Corregimiento conduce a Andinápolis,
en una hacienda cercana destrozaron al padre Tiberio Fernández… en esta
Institución… estudiaban los sobrinos y sobrinas del padre Tiberio. Se vivió un duelo completo por la cercanía de
los hechos y las familias que involucró. …también pereció gente de esta comunidad en la masacre…”;[50] “…cuando la
masacre de Trujillo, laboraba en la escuela Juan del Corral de Fenicia. En ese entonces me di cuenta que murió mucha
gente de manos de no se sabe quién y entre las víctimas el Padre Tiberio
Fernández y una sobrina, Isabel Giraldo Fernández… entre el Municipio de Riofrío y Trujillo la
gente va y viene por [asuntos]
comerciales, familiares, culturales, deportivos, etc… A nuestra Institución Educativa
llegan estudiantes con traumas psicológicos cuyos padres vivieron y padecieron
ese calvario, porque se los contaron.”[51]
Aquí
es de resaltar algo común que nos hemos encontrado en el trabajo de campo de
esta investigación y es que la población, sobre todo la adulta, pareciera
preferir no recordar nada sobre el asunto de la Masacre; en la encuesta con
docentes en la I.E. Hernando Llorente, la relación sobre los hechos es bastante
parca, por no decir nula. De los 11
encuestados en el grupo focal, solo dos –los
relacionados en el párrafo anterior- admiten la relación directa del
Corregimiento con los hechos. Incluso algunos ven el asunto como extraño, como
algo sucedido en otras latitudes: “Hay
alguna prevención sobre Trujillo y sus alrededores por ser zona roja. Hay algunas familias de la institución que
perdieron familiares en Trujillo”[52], “Cuando
ocurrió la masacre me encontraba cursando el grado 10° y escuchaba por radio y
televisión sobre la situación en Trujillo, que desaparecían a la gente por considerarla
colaboradores de la guerrilla y después les encontraban despedazados sus
cuerpos en el río Cauca, recuerdo el impacto que causó la muerte violenta del
párroco Tiberio en toda la comunidad del Valle y a nivel nacional.“[53]
Contrario
a esa actitud parca de los docentes de la I.E. Hernando Llorente a la que hemos
hecho mención, nos encontramos con un grupo de estudiantes más abierto a
intercambiar sobre los hechos que nos ocupan, con un denominador común en sus
respuestas a la encuesta: “nos han contado…”. Entre ellos estaba un sobrino del padre
Tiberio Fernández Mafla quien manifestó tener “…un poco de conocimiento ya que él era tío mío y mi
padre me ha contado esta historia y en pocas palabras se que su asesinato fue
debido a la acción que él quería llevar a cabo, una acción llena de voluntad y
comprometimiento con muchas personas… El hecho del que tengo más conocimiento
es el de mi tío Tiberio Fernández y el de mi prima Isabel”.[54] Otro de los estudiantes manifiesta que
Tiberio “…se atrevió a hablar y romper las
cadenas de la impunidad que existían en el Municipio, este sacerdote era la
gracia de Trujillo y uno de los más amados… tengo conocimiento de que fueron
hechos violentos realizados por grupos ilegales ayudados por el narcotráfico,
El alacrán y Don Diego, donde murieron más de 400 personas de manera cruel y
vil, y en estos momentos después de 20 años no se ha realizado justicia.”[55]
“Lo que yo sé –dice una chica de 16 años-, es que
el padre Tiberio oraba y le pedía a Dios que se acabara la violencia en
Trujillo y a las fuerzas armadas no les gusto y por eso se pusieron a buscar a
alguien y ese alguien era el padre y entonces lo mataron, y el objetivo era el
amor y la paz para Trujillo y para el mundo… No lo he leído pero me lo han contado que esa violencia
fue terrible, para Trujillo y para los familiares.”[56] “…Mas o menos me han contado algunos hechos que sucedieron
en este lugar ya que fue una masacre que nunca será olvidada.”[57]
El Corregimiento La Zulia, aproximadamente a una hora y media en carro
del área urbana de Riofrío, ha sido tradicionalmente zona de guerrilla y un
corredor de movilidad hacia el Lago Calima y el Cañón de Garrapatas, bastante
disputado en los últimos veinticinco años por el Ejército y los paramilitares
con los movimientos subversivos, principalmente las FARC. Como efecto de esto
ha presentado problemas como el desplazamiento –gota a gota, no masivo-, el reclutamiento forzado de jóvenes y el
asesinato selectivo de algunos de sus habitantes. Hoy 3.000 de sus predios
están protegidos en caso de que sus propietarios (campesinos) sean despojados de ellos y obligados a desplazarse, lo
cual según parecer del rector de la I.E. Camilo Torres de la parte central
del Corregimiento es una de las causas
de deserción escolar ya que entre las repercusiones de la violencia en la
región está la “…entrada y salida permanente de estudiantes por la
inestabilidad de sus padres.”[58]
Con respecto al trabajo con grupo
focal de docentes, es de destacar que aunque ubicados en una región más
vulnerable al conflicto que los de la Institución Educativa del Corregimiento
Salónica, nos encontramos con unas personas abiertas al diálogo y a expresar en
la encuesta lo vivido o conocido respecto a la Masacre de Trujillo. Veamos algunas respuestas:
ü
En los años 1990 en el Municipio
y regiones aledañas muchos hombres y mujeres incluso niños eran abordados por
algún vehículo y posteriormente eran masacrados sin consideración alguna. (3)
ü
Según
entiendo esta [la Masacre de Trujillo] sucedió por guerras entre diferentes grupos:
FARC, Gobierno, AUC, etc. y siempre los que sufren son los inocentes. También
influyó el tráfico de estupefacientes… Ellos [los estudiantes] manifiestan la cantidad de
muertos que hubo y no saben los motivos. En
ocasiones se sienten temerosos porque consideran que les puede suceder igual
caso. (Enc. 5)
ü
Hace
muchos años se realizaron una serie de homicidios entre ellos la de un
sacerdote, debido a la problemática social que se vivía en ese tiempo y por la
presencia de diferentes grupos al margen de la ley; murieron muchas personas
inocentes que denunciaban o manifestaban su inconformidad con esa situación… Saben [los estudiantes] que fue una época de mucha violencia que murieron
muchas personas y sobre todo han escuchado hablar sobre una de las muertes que
más
impactó:
la del sacerdote Tiberio y la forma como fue asesinado… [como repercusión en la
Institución educativa hay] temores de los estudiantes para denunciar situaciones
de injusticia, apatía y falta sentir los males ajenos
como propios. (Enc. 2)
ü
Fue una época muy dura para todos
en general sobre todo, para los campesinos donde llegaban sacaban familias
enteras y las mataban y desaparecían la gente. Nada se sabía más de ellos,
también mataron al padre de Trujillo. (Enc. 1)
Y nos encontramos con dos de los docentes de pronto un
poco prevenidos con el tema:
ü
Poco
o nada [saben los estudiantes] porque no se habla del tema. Lo que conozco por parte de sus padres o
parientes… Tal vez que el temor que siente la gente al estar
cerca del Municipio y el no conocer mucho del tema. (Enc. 4)
ü
Siempre desde la distancia. Que diariamente sacaban personas de esta
región y nunca más regresaban o aparecían luego flotando en el río Cauca… nunca
se ha tocado este tema con ellos [los estudiantes]. (Enc. 6)
Ahora, entre los estudiantes de la I.E. Camilo Torres de La Zulia, nos
encontramos con jóvenes curiosos por conocer detalles sobre los sucesos
relacionados con la Masacre de Trujillo y, al igual que los estudiantes de las
otras instituciones educativas que visitamos, conocedores de oídas tanto por el
relato de sus padres como por comentarios callejeros. Veamos algunas de sus respuestas a la
encuesta:
ü
En la clase de sociales nos han mencionado de los muertos y por
comentarios. (Enc. 3)
ü
En la clase de ciencias naturales nos han mencionado a las muertes y
comentarios. (Enc. 5)
ü
Hacen comentarios en las clases y
lo que se por comentarios… [sobre torturas, desapariciones forzadas, masacres…] Se que son muchas y se cometen a
diario en este gobierno. (Enc. 4)
ü El sacerdote Tiberio Fernández Mafla fue un líder entre los campesinos
de la región de Trujillo, organizo distintas cooperativas y fue
una de las personas que vivió más a fondo la violencia en
Trujillo… A través de la televisión, la radio he escuchado hablar de esta tragedia
en un documental llamados Especiales Pirry. (Enc. 6)
ü
Un poco! Mi madre me ha contado que en Trujillo descuartizaban a la
gente, y mataban sin motivo algunos campesinos y los desplazaron algunos
quedaron sin techo ni comida ni casa en estos hechos. (Enc. 11)
ü
Pues que en los años 80 y 90 a raíz de tanto narcotráfico hicieron
grandes masacres con los que estaban en contra de ellos. (Enc. 8)
El otro Corregimiento de Riofrío afectado directamente por lo que se
conoce como la Masacre de Trujillo fue Portugal de Piedras; en la vereda El Bosque, el 5 de octubre de
1993, un grupo paramilitar supuestamente al mando del ganadero Arturo de Jesús
Herrera Saldarriaga, alías “Bananas”,
del que hacía parte el ex soldado Holmes Motato Cifuentes, detuvo a 13* campesinos en la escuela de la vereda y
después de torturarlos en busca de armas y de información sobre la ubicación de
la cuadrilla Luis Carlos Cárdenas
Bohórques del ELN, procedió a asesinarlos y a trasladar los cadáveres a una
vivienda vecina.[59] Consumado el crimen, Motato Cifuentes se
dirigió a Buga y con el nombre de alias “Raúl”,
registrado como informante del Ejército, comunica lo sucedido al coronel
Luis Felipe Becerra Bohórquez, Comandante del Batallón Palacé de la 3ª
Brigada. Éste de inmediato “…comisionó al mayor Eduardo Delgado Carrillo
para desplazarse al lugar, al mando de 31 hombres y fingir un enfrentamiento
armado que nunca ocurrió. La tropa llegó
a Riofrío hacia las 11 de la mañana, cuando las víctimas tenían más de cuatro
horas de ser asesinadas. Aunque el
sitio, según las informaciones de inteligencia, era constantemente visitado por
guerrilleros del ELN, que incluso pernoctaban en él, sólo uno de los muertos,
Hugo Cedeño, era sindicado de pertenecer a la insurgencia.”[60]
Una vez montada la trama, se reporta como una acción de la Operación Destructor en la que fueron
dados de baja 13 subversivos del ELN, “…que
todo se trató de un golpe de mano, generado en una buena labor de inteligencia
militar.” Según la Procuraduría el “…teniente
coronel Luis Felipe Becerra Bohórquez como el mayor Eduardo Delgado Carrillo
conocían el hecho delictivo y hacían parte de él, por lo cual simularon un
combate asumiendo como propias unas muerte no causadas por sus tropas.”
Como efecto de las conclusiones de la investigación se ordenó la
destitución del teniente coronel Luis Felipe Becerra Bohórquez y del mayor
Eduardo Delgado Carrillo, “…ya retirados
de la institución…” y la suspensión por un término de 90 días sin derecho a
remuneración al teniente Alfonso Vega Garzón y al sargento segundo de la
Policía Armando Aguilera Escobar “…quienes
colaboraron en el encubrimiento del crimen… En el campo penal, el proceso sigue
en etapa de instrucción, sin mayores adelantos.”
¿Aquí qué pasó...?
“Hay mucha gente que es muy celosa […]
que no tienen víctimas directamente en la masacre, entonces uno ve que son como
apáticos, que no quieren saber mucho del tema, no quieren involucrarse, gente
que no quiere recordar el hecho.
Entonces son celosos. Hemos
sentido abandono no sólo del Estado, sino también de las comunidades…”*
Bolívar, Municipio de norte del Valle del Cauca, limita con los
municipios de Trujillo (sur),
Roldanillo y El Dovio (Norte), Zarzal y
Buga La Grande (Oriente) y con el Departamento del Chocó (Occidente). Corredor de acceso al Cañón de Garrapatas y
tierra de uno de los artífices de la Masacre
de Trujillo, Henry Loaiza Ceballos, alias “El Alacrán”, oriundo del Corregimiento Primavera de este
Municipio. Su economía está sustentada
en la ganadería, el cultivo de café, caña y frutales, además de ser abundante
en fuentes hídricas.
Es precisamente su cercanía al Cañón de Garrapatas y su vecindad con el
Municipio de El Dovio lo que hace que este Municipio se vea involucrado en los
eventos que a nivel nacional e internacional se conocen como la Masacre de Trujillo. Ello, de un lado, porque ese territorio fue
peleado por el surgiente narcotráfico del norte del Valle con el ELN,
específicamente por los hombres de Iván Urdinola Grajales, asentado en el
Municipio de El Dovio; del otro, es que por la cercanía al Cañón de Garrapatas –apto para la salida de drogas hacia el
océano pacífico- la zona rural del norte del Bolívar y del sur de El Dovio
resultan ser idóneas para el procesamiento de alcaloides; de hecho, se rumora sobre
la presencia de muchas cocinas en esa
región.
Entre las secuelas habidas por lo vivido durante aquellos años, según un
habitante del Corregimiento Primavera, podemos relacionar: i) un temor bastante
arraigado entre la población; ii) una sensación que se debate entre la angustia
y la rabia por ser la tierra en que nació y se crió Henry Loaiza Ceballos –angustia porque mucha gente se benefició con
dádivas provenientes del capo y rabia porque dicen que ese hombre desprestigio
al Corregimiento Primavera y al Municipio de Bolívar-; iii) una avidez,
sobre todo entre la población joven, por acceder al dinero fácil, lo que incita a muchos muchacho a buscar la forma de
irse a raspachiniar y a trabajar en
cocinas en época de vacaciones y, peor aún, que algunos de ellos incluso
abandonen el colegio para buscar fortuna
en esos oficios –“…invitó a muchos de nuestros jóvenes a vivir esta realidad
ya que el efecto que causo el transitar de estos dineros y quienes los
manejaban, terminó por salpicar a la mayoría de esta población…”[61] Versión que acota otro poblador cuando afirma
que “…aún
se siente la influencia del narcotráfico en la mentalidad de los educandos, ya
que siempre han estado inmersos dentro del sector familiar y social. Muchos
sueñan en conseguir una economía rápida y sin mucho esfuerzo y con poca
preparación educativa. Otros buscan que
los alaben como grandes dueños y señores llenos de poder económico y de dominio
armamentista en la región...”[62]
Ahora bien, antes de meternos de
lleno en la referenciación del trabajo de
campo, quisiéramos hacer un comentario sobre las dificultades que tuvimos
en el Municipio de Bolívar para llevarlo a cabo. Hemos referido en los escritos sobre los
otros tres municipios –Riofrío, Pradera y
Trujillo- de un elemento común para narrar sobre los sucesos que enmarcan
la Masacre de Trujillo: es el temor,
hemos dicho, ante una situación que permanece latente en la memoria y, sobre
todo, que ante la inoperatividad de nuestra justicia son muchos los victimarios aún activos entre la población
–por ejemplo, Los Rastrojo, en el caso de
los municipios de Trujillo y Riofrío y, en el caso de este último Municipio,
algunos mandos medios del narcotráfico-; pero a pesar de ello, en Trujillo,
Riofrío y Pradera encontramos receptividad y después de ires y venires voluntad tanto de pobladores como de funcionarios de
las instituciones educativas y de las Administraciones Municipales para, con
sus relatos sobre los hechos y sus efectos, llenar de sentido esta
investigación. En el Municipio de Bolívar,
por el contrario, lo que nos encontramos de entrada fue una voluntad robusta de
no avanzar sobre este trabajo. En la reunión con los rectores de las
instituciones educativas seleccionadas para el levantamiento de esta Línea Base, realizada el día 22 de junio
de 2010 en la I.E. Julian Trujillo del Municipio de Trujillo, la rectora de la
Institución Educativa Naranjal manifestó el inconveniente de atender a la
Directiva 0019 de la Procuraduría con un proyecto de este tipo, pues entre la
comunidad y, sobre todo, entre los estudiantes el miedo seguía latente; por lo
tanto, consideraba inconveniente el Proyecto.
El caso es que en la reunión se dio una discusión bastante interesante
sobre el tema del miedo y sobre la necesidad de preservar, de construir memoria
a pesar de él, pues lo que buscábamos a través de esa vía –la de la Memoria- y del trabajo sobre Competencias Ciudadanas
era precisamente llenarnos de herramientas –estudiantes,
docentes y comunidad educativa en general- para evitar que sucesos como los
que ensangrentaron a Trujillo y a toda la región entre los años 80 / 90 no se
volvieran a suceder. Pues hasta ahí todo
bien.
El día 9 de julio nos desplazamos a
la I.E. Naranjal con la intención de realizar los Grupos Focales con estudiantes y docentes. Estábamos apretados de
tiempo, pues ese mismo día habían salido a vacaciones y los destinatarios de
nuestro ejercicio tenían sus afanes, así
es que los facilitadores nos repartimos en los dos grupos para sacar rápidamente
el ejercicio. La rectora y otra profesora
se abstuvieron de participar del Grupo
Focal de docentes y se instalaron policivamente
en el Grupo Focal de
Estudiantes. Muy bien el ejercicio en
ambos grupos, hasta el punto de que en éste último nos encontramos un joven
miembro del Consejo Municipal de Juventud, al cual le pedimos referencias para
poder contactar a todo el CMJ en pleno y lograr con ellos, como representantes
juveniles de todos los Corregimientos del Municipio, un conversatorio sobre Competencias Ciudadanas, Construcción de
Memoria y Políticas de Juventud. El caso es que nos referencio a una
funcionaria de la Administración Municipal, la Promotora Social, y una vez bajamos del Corregimiento Naranjal la
localizamos en la Alcaldía para manifestarle nuestro interés de reunirnos con
el Consejo Municipal de Juventud. Pues ahí empezaron los tejemanejes
relacionados con certificaciones de quienes estábamos adelantando la
investigación, etc., etc., además con comentarios mal intencionados que
indispusieron el trabajo de equipo que veníamos realizando hasta ese momento.
El caso es que después de muchos ires y venires logramos por fin cuadrar
una reunión con los secretarios de Educación y de Gobierno el día 29 de julio
de 2010 en la Alcaldía del Municipio de Bolívar. Nuestra intención en dicha reunión, como en
las que tuvimos con funcionarios de las Administraciones Municipales, era
recaudar información que apoyara el contexto de Municipio para así poder hacer
propuestas consecuentes con el trabajo que se venía realizando en las localidades
y con la situación de orden público en que se encontraban. Pero vaya sorpresa.. Antes que indagantes nos
hicieron sentir indagados, esperando de nosotros respuesta a una serie de
procesos y de visitas recibidas por delegados de diferentes ministerios y oficinas
departamentales, casi todas con el componente de incumplimiento por parte de
las dichas entidades…, con el tema de problemas limítrofes que hace muchas
décadas atrás se disputa el Municipio de Bolívar con sus vecinos Trujillo y
Riofrío y, para ajustar, nos encontramos con un Secretario de Gobierno que no
se cansó de repetir durante toda la reunión que “Bolívar nada tiene que ver
con la Masacre de Trujillo… yo estoy cansado de buscar a los familiares de las
víctimas para lo de reparación y nadie aparece, etc…”
En fin, que lo referido en los tres
anteriores párrafos es para decir que si en los otros Municipios nos
encontramos con el temor normal de
una población ante la crudeza de hechos tan recientes, con lo que nos topamos
en el Municipio de Bolívar, de parte de la rectora de la I.E. Naranjal* y de funcionarios de la Administración
Municipal –sobre todo de la Promotora
Social, paradójicamente oriunda del Corregimiento Naranjal- fue voluntad de
olvido, necesidad de que nadie, ni siquiera la CIDH, ni la Procuraduría General
de la Nación, ni el Ministerio de Educación metan sus narices en la memoria de
su población y sobre todo en lo que refiere al caso de la Masacre de Trujillo, pues “…que
tal que esto llegue a oídos de los amigos de ‘El Alacrán’…”[63] Cerremos paréntesis.
En cuanto al trabajo de Grupos
Focales, consideramos que se tuvo buena receptividad de parte de docentes y
estudiantes con los que compartimos este ejercicio y, consecuentemente, una
visión muy distinta –por lo inquieta y
aportante- de esta población rasa
con respecto a las perspectivas que nos convocaban –el trabajo sobre Competencias Ciudadanas y sobre Construcción de
Memoria- y sobre el tema desde el cual se estaba abordando –Masacre de Trujillo-. Repasemos algunas respuestas que dieron los
Docentes de la I.E. Naranjal al cuestionarios. A las preguntas sobre la Masacre
de Trujillo: ¿Qué sabe sobre ella?, ¿Que
saben los estudiantes de ese caso? y ¿Qué repercusiones han tenido y tienen
dentro de la Institución esos hechos violentos?, nos encontramos con las
siguientes réplicas:
ü
Las masacres ocurridas en los años 90’s en Trujillo
(Valle) afectaron toda la región por la zozobra e intranquilidad que produjeron
en la comarca, afectó la seguridad y la economía, ocasiono desempleo y mucha
incertidumbre entre las familias que sufrieron en carne propia la situación.
Primero guerra entre familias por dominio de tierras y después por causa del
narcotráfico… algunos de los estudiantes
han preguntado sobre muchas muertes y situaciones que ocurrieron en esa época y
otros han respondido que el tío, la abuela u otro familiar tienen que
desplazarse para reclamar por esos muertos…
y al verse personas de la localidad
afectadas, repercutió en la institución y en la población. El desplazamiento
afecto la economía, el desarrollo del pueblo y por ende mermó la población
estudiantil en toda la institución. (Enc.
8)
ü
Que fue una masacre muy grave, que asesinaron a muchas
personas y a un sacerdote. Dicen que
algunos eran del Corregimiento de Naranjal.
(Enc. 6)
ü
La verdad [sé] muy poco, los comentarios de personas un
poco mayores que yo. (Enc. 5)
ü
Es una masacre que se presentó durante varios años y no
ha cesado. No fue sólo en Trujillo.
Abarca más poblaciones, incluido Naranjal.
No cesa. Hubo una articulación de varios intereses: políticos, ideológicos, personales (gamonales),
económicos y narco. No es una simple cooptación de Estado como plantea el
Informe de la Comisión de Memoria y Reconciliación encabezada por un historiador
de la UN –Universidad Nacional?- cuyo nombre olvido. Uno de los integrantes es
Álvaro Camacho… [repercusiones?] Posiblemente el silencio que impera sobre
ella y otros tópicos. (Enc. 1)
ü
Es bien sabido por todos sobre muchas conjeturas e
hipótesis sobre todo por lo que pasan en los noticieros y la televisión es por
esto que en lo personal no nos metemos tanto en este cuento o problema puesto
que hay personas encargadas para dicha investigación. (Enc. 9)
ü
La información que recibí de familiares y de amigos y lo
que obtuve a través de los medios y del libro de la masacre de Trujillo…
Algunos [Estudiantes] tienen buena información porque son familia
de las víctimas de este suceso. Otros no
tienen información puntual… Ante estas situaciones nuestra comunidad guarda
silencio y discreción, por lo tanto las repercusiones tienen que ver más con el
desplazamiento de estudiantes que se van o llegan a la institución. (Enc. 11)
ü
En el campo histórico, este suceso, se puede definir como
la manifestación del poder del narcotráfico con la complicidad del Estado para
masacrar los derechos civiles y humanos de una población que en parte, no se
quiso someter a esta condición y por ello pagó con su vida… Teniendo en cuenta,
la publicidad que se le dio a este evento, a nivel de medios hablados y
escritos o audiovisuales, no es ajena esta realidad para los niños,
adolescentes y adultos de esta población ya que en su discurso cotidiano, se
manifiesta… [repercusiones?] La violencia que tuvo al municipio de
Trujillo - Valle dejo en toda esta región, una reflexión sobre el poder del
narcotráfico y la permisividad del estado para su desarrollo… (Enc. 2)
En las anteriores respuestas más que información sobre los hechos
acaecidos hace veinte años en la región hallamos es voluntad de análisis,
preocupación por una puja, por una confrontación y por el recuerdo de hechos
que resisten su permanencia en el ambiente.
Aquí -contrario a lo expresado
tanto por un buen número de docentes de la I.E. Hernando Llorente del
Corregimiento Salónica del Municipio de Riofrío como por el Secretario de
Gobierno del Municipio de Bolívar- los hechos de la Masacre de Trujillo se manifiestan como vividos en carne propia -expresión de uno de los docentes-. El
hecho de que uno de los cabecillas de
la barbarie sea del Municipio, aunque no concluyente, si es significativo y
ayuda a sentir cierta incomodidad.
Demos ahora una mirada a la percepción de los estudiantes de esta misma
Institución Educativa sobre el tema Masacre
de Trujillo. A las preguntas relacionadas con la información que tienen
sobre el sacerdote Tiberio Fernández Mafla, sobre la Masacre de Trujillo y sobre casos de torturas, desapariciones
forzadas, masacres… dieron respuestas como las siguientes:
ü
No sé, pero se
escucha que fueron atentados donde murieron las personas muy cruelmente. (Enc. 7)
ü
Fue un padre que
se interesó por ayudar a todas las personas y dar amor… Entre los años 1988 y
1992 allí sucedieron hechos muy catastróficos, grupos al margen de la ley
empezaron a quitarle la vida a muchas personas entre ellas al padre Tiberio
Fernández junto a su sobrina y más de 350 personas… Cogen a las personas y las
desaparecen, y los torturan, luego los tiran a los ríos o fosas comunes para no
dejar rastros de estas personas. (Enc.
8)
ü
…se preocupaba
mucho por las gentes de los campos y también organizo a la población de las
cooperativas… (Enc. 6)
ü
Este sacerdote fue una persona muy
importante para la economía de Trujillo… que les ayudo a los campesinos a hacer
valer sus derechos, esta gran persona lastimosamente fue masacrado por hacer
valer estos derechos… en mi sociedad se habla de que ese hecho fue por la
influencia del narcotráfico… Gracias a los medios de comunicación se que
Colombia es un país donde constantemente se violan los derechos de la sociedad,
como por ejemplo los falsos positivos, este hecho es el escándalo más
lamentable de nuestra sociedad. (Enc.
4)
ü
Solo sé que fue un
periodo de incertidumbre y de violencia en dicha sociedad. (Enc. 9)
ü
Pues lo que yo he
escuchado que allí hay grupos mafiosos que amenazan a la sociedad. (Enc. 10)
En estas respuestas, si bien no hallamos elementos novedosos sobre lo acontecido durante los últimos veinte años en la
región y que, incluso, los estudiantes evitan relacionarse directamente con
esos sucesos –por ejemplo que perdí a un
familiar, que x familia se tuvo que ir, etc.-, si se percibe que
existe entre ellos información general sobre los hechos de la Masacre de
Trujillo, que no se sienten ajenos a dichos acontecimientos.
Pasemos ahora a una mirada sobre los resultados de Grupos Focales en la I.E. Oscar
Jaramillo Zuluaga del Corregimiento Primavera del Municipio de Bolívar. Empecemos por repasar la reacción del grupo
de docentes a las preguntas sobre la Masacre de
Trujillo: ¿Qué sabe sobre ella?, ¿Que
saben los estudiantes de ese caso? y ¿Qué repercusiones han tenido y tienen
dentro de la Institución esos hechos violentos?:
ü
Que en una época en que algunos narcotraficantes se
tomaron el poder y por sospecha mataron a muchos inocentes, incluyendo un
sacerdote. En este pueblo se hizo un
sitio especial para recordarlos siempre y todo el que lo visite se entere de
este pequeño holocausto… Creo que lo que todo el mundo conoce o le han contado
sus padres o amigos, algunos más jóvenes creo que lo ignoran pues es algo
vergonzoso que las personas decidan callar por miedo o porque todo lo pasado y
la historia se olvidan… Repercute que al estar cerca queda demarcado como zona
roja o sitio que no se visita por temor. (Enc. 6)
ü
Una masacre como las hay en nuestro país. Fue una muerte sistemática de varias personas
a manos de grupos al margen de la ley. Motivo: desconozco… Lo que entiendo es que los estudiantes tienen
conocimiento vago de esa masacre. Lo que
saben lo adquirieron por los medios de comunicación. (Enc. 9)
ü
Esta masacre se da por intereses económicos, por territorio
de personas que tienen su medio ilícito. Donde fueron desaparecidos más de
quinientas personas, entre niños, adultos, ancianos, familias enteras… Se les
ha hablado [a los estudiantes] de la problemática que en años atrás vivió
nuestra región por grupos al margen de la ley, donde generó mucha violencia y
por ende emigraron de la población hacia otros municipios. Primavera fue una
región próspera… [repercusiones] Niños
con problemas afectivos, resentimiento hacia estas personas, agresividad. Tenemos casos de niños que perdieron algún
familiar y expresan palabras como: “No quiero saber nada de ese pueblo pues
allá mataron a mi papá”. (Enc. 1)
ü
Al ser una región tan próxima, esa violencia ha salpicado
a nuestra comunidad y la región ha sufrido un retroceso durante las últimas 3
décadas. (Enc. 7)
ü
…La masacre ha sido atribuida a instituciones militares
del Gobierno Nacional por orden de grupos paramilitares al servicio del
narcotráfico, todo por tratar de apoderarse de las tierras de la región… [estudiantes] conocen
mucho más detallado todo el proceso acontecido ya que sus familiares conocieron
a muchos miembros al servicio del narcotráfico y fue uno de los momentos
históricos más sentidos de la región a causa de la violencia… (Enc. 4)
ü
Un gran número de personas fueron masacradas por un grupo
de narcotraficantes al parecer liderados por alias el Alacrán… Es muy posible
que conozcan [los estudiantes] mucho de esa historia puesto que el
sindicado de liderarla y su grupo en general pertenecían a esta región y fueron
personas muy influyentes económicamente en el sector… [repercusiones?] La masacre en sí es muy posible que haya
pasado desapercibida, sin embargo la influencia del narcotráfico y el
paramilitarismo se observa muy marcada en los egresados e insipientemente en la
conformación de pequeños grupos de pandillas y el porte frecuente de armas
corto punzantes al interior de la escuela… (Enc. 2)
Más que en Naranjal –donde
referíamos al ‘recuerdo de unos hechos que resisten su permanencia en el
ambiente…’-, en esta Institución Educativa los efectos de la Masacre de
Trujillo comportan, digámoslo crudamente, cierto hedor, cierto aire de complicidad
heredada, de mentalidades entrampadas en lo que fue una pujanza etérea que aun carcome las
expectativas, sobre todo, de la población juvenil –“pandillas”, “armas blancas en la escuela”, “dinero rápido y sin
esfuerzo”... lo supuestamente
exclusivo de las grandes urbes en un poblado de no más de dos mil habitantes…- Es preocupante, por no decir desgarrador, el
breve relato-preocupación de algunos docentes que estampan sus percepciones
sobre la población estudiantil, sus educandos, como exclamando “miren para acá que estamos emproblemados…” Preocupación que se acentúa cuando a las
preguntas relacionadas con la información que tienen sobre el sacerdote Tiberio
Fernández Mafla, sobre la Masacre de
Trujillo y sobre casos de torturas, desapariciones forzadas, masacres… que
se les hace a los estudiantes de la I.E. Oscar Jaramillo
Zuluaga del Corregimiento Primavera –que
son las mismas que se hicieron en las otras cinco Instituciones Educativas que
visitamos- la respuesta del 80% de ellos es no sé y la de los pocos que lo hicieron fue como por llenar
papel; oigamos los alcances de las voces
del silencio:
ü
Si sucedió algo
insignificante y desagradable porque
primero que todo asesinaron a un padre y también mataron muchísimas personas
inocentes. (Enc, 1)
ü
Si he tenido
conocimiento de los hechos violentos cuando les quemaron las casas a unos
señores, o también cuando un padre de familia le paga a un señor para que mate
a su hijo. (Enc. 11)
ü
Si he leído
hubieron muchas masacres, torturas y agredieron a muchas personas inocentes. (Enc. 8)
ü
Si en Trujillo
antes había mucha violencia y guerras entre narcos (Enc. 4)
ü
Si se habla sobre
una masacre realizada por narcotraficantes que hicieron esto por una
retaliación contra la comunidad. (Enc.
12)
Definitivamente,
parafraseando a Joyce, “…la historia es
una pesadilla de la que no se despierta…”
Luis
Humberto Arboleda
Agosto de
2010
* Vallejo, Fernando. Mi otro
Prójimo. EN: Revista El Malpensante N° 70, mayo – junio de 2006.
[1] Jaramillo T., Javier. Trujillo, 18 años después, aún espera justicia y reparación. Diario
El País, Cali, 9 de septiembre de 2008, p. 6.
“Más que una casa, lo que los familiares
de de las víctimas de Trujillo pedimos es que se haga justicia, que se conozca
la verdad y que se castigue a los responsables de estos hechos ocurridos en
esta población hace más de 18 años… dice Esmeralda Marín, fiscal de afavit, quien perdió a su esposo
durante la violencia de los años 80 – 90…”
[2] Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo
–CAJAR-. Informe Proceso Penal caso
Trujillo. Mimeo. 2009. “Es preciso
tener en cuenta que por más de diez años después de que se profiriera el
Informe de Investigación sobre los hechos violentos de Trujillo, no se
adelantaron diligencias judiciales relevantes o acciones investigativas
pertinentes dirigidas a evitar la impunidad de estos crímenes.”
[3] Surgido durante la retoma conservadora del
poder político en la región –cuna de los
Pájaros- a principios de los años cincuenta, este hombre que se paseo con
apoyo de las distintas vertientes del conservatismo y con los rojaspinillistas,
ostentó el poder político y económico en Trujillo durante los años sesenta y setenta,
liderando una de las épocas de terror más mal recordadas por los habitantes de
ese Municipio. Ya a finales de los años setenta, cuando el gobierno
departamental pasó a manos de los holguinistas, alvaristas del nivel nacional
aliados con el Gobierno de López Michelsen, el poder político en Trujillo pasó
a manos de los Giraldo, laureanistas de vieja data y rojaspinillistas, con
quienes Espinoza siguió en una confrontación violenta de la que finalmente
salió muerto.
[4] Gómez, Ignacio. La verdad después de Trujillo. Diario El Espectador, 5 de febrero
de 1995, p. 5 A. “Cuanto es masacre. En marzo de 1988, con el auge del
paramilitarismo, en los organismos de investigación judicial y en
organizaciones de defensa de Derechos Humanos se dio una discusión que
evidenciaba la crisis: el Estado proponía que se llamara masacre al homicidio
colectivo de más de cinco personas en la misma escena; las organizaciones no
gubernamentales acordaron denominar así el asesinato de más de tres personas en
las mismas circunstancias. // ”Definido
el nuevo ítem, se reportaron 89 masacres en 1989… y el 90% de las víctimas
resultaron ser civiles… De las 118 masacres que registró el Comité Permanente
de Derechos Humanos en 1993, no menos de veinte pudieron atribuirse a la
guerrilla, la fuerza pública y los narcotraficantes…”
[5] Informe de
Desarrollo Humano (IDH) del Valle del
Cauca 2007. En: http//www.idhvalle-pnud.org/idhvalle.html
[6] Comisión de Investigación de los Sucesos
Violentos de Trujillo (cisvt), Caso 11.007 de la cidh, Informe Final. Trujillo,
una Gota de Esperanza en un Mar de Impunidad. Santa Fe de Bogotá, enero de
1995. “Como uno de los objetivos de la
Parroquia es lograr elevar el nivel de vida de sus gentes, se promueve, a
través de este programa, la organización de las comunidades en diferentes
formas asociativas, cooperativas, grupos precooperativos, asociaciones,
microempresas urbanas y rurales, etc. Es
así como actualmente se tienen promovidas diez microempresas y otras diez están
en etapa de formación, las que agrupan a más de quinientas personas de mínimos
recursos de la Parroquia.” Solapa.
[7] Camacho Guizado, Álvaro et al. Trujillo, una tragedia que no cesa. Primer
Informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. CNRR Área
de Memoria Histórica, 2008. p. 100
[8] Ibid. “…La
actividad militar del eln en la
zona era escasa, su accionar estaba centrado en el trabajo social y político,
así como en la depredación económica de los narcotraficantes como fuente de
financiación… [ello] frena la animosidad de los militares, pero eso cambia
después de la emboscada del 29 de marzo de 1990…” p. 159
[9] Ibid.
p. 104
[10] Ibid.
“…La acción de las estructuras del
narcotráfico se vuelve contrainsurgente en el caso de Trujillo sólo porque la
guerrilla era la amenaza y la competencia que los confrontaban…” p. 157
[11] Ibid. “…había
recibido entrenamiento militar del gobierno de Estados Unidos en dos
ocasiones. En 1976, el oficial asistió a
la orientación de cadetes en la Escuela de las Américas, emblema de la Doctrina
de Seguridad Nacional. Así mismo, entre
diciembre de 1988 y enero de 1989, asistió a un curso para oficiales de
inteligencia.” p. 162
[12] Carreño Wilches,
Eduardo. Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. La Impunidad en el caso de Trujillo. Mimeo, Bogotá, mayo de 2002. “La Justicia Penal Militar. Proceso N° 3995: el proceso se inicia el 30
de marzo de 1990. El 3 de agosto de 1990
le fue asignada la competencia al Juez 16 de instrucción Penal Militar y
vinculan únicamente al mayor Alirio Antonio Urueña Jaramillo y el día 20 de
diciembre de 1990 el Comando de la Tercera Brigada dicta cesación del
procedimiento. […] La Procuraduría ordenó oficiosamente la revisión del proceso
y en el año de 1997 revocó el fallo absolutorio y procedió a decretar como
sanción la destitución de estos cuatro miembros de la fuerza pública (Urueña,
Córdoba Lemus, Álvarez Hoyos y Berrío Velázquez.”
[13] CAJAR. Op. cit. “El 15 de octubre por existir Pruebas que muestran la participación de
miembros de la fuerza pública en varios de estos crímenes fueron vinculados
mediante indagatoria los miembros de la fuerza pública: comandante del Batallón
Palacé, Coronel HERNÁN CONTRERAS PEÑA actualmente desempeña el cargo de Juez
Penal Militar; capitán encargado del puesto de mando adelantado de Moravito
HÉCTOR PEÑA PORRAS; sargento de contraguerrilla GILDARDO SILVA ROJAS; sargento
de contraguerrilla SILVINO SÁNCHEZ MIRANDA; sargento segundo, miembro del
puesto de mando adelantado CÉSAR AUGUSTO CORREDOR CETINA; cabo primero, miembro
del puesto de mando adelantado JAIRO TREJOS PARRA. // “Estos servidores
públicos fueron detenidos, indagados y dejados en libertad por la Fiscalía 17
al considerar que no representan un peligro para la sociedad y que se
presentarán ante la justicia en caso de ser requeridos. La Fiscalía a pesar de existir elementos
probatorios que comprometen su responsabilidad en estos hechos no les ha
resuelto su situación jurídica.”
[14] Carreño Wilches, Eduardo. Op. cit.
[15] Ibid. “La Disciplinaria. La indagación preliminar inicia el 4 de
abril de 1990 y formula pliego de cargos contra varios miembros del Ejército y
la Policía el día 22 de junio de 1990 en la siguiente forma… Mayor del Ejército
Alirio Urueña… mayor de la Policía Nacional
Álvaro Córdoba… al sargento de la Policía Anibal Álvarez… al teniente de la
Policía Berrío Velázquez. El 22 de
diciembre de 1992 mediante resolución 034 la Procuraduría absuelve por los
cargos formulados a todos los implicados.”
[16] CISVT., op. cit.
“Al abandonar Trujillo Daniel Arcila
Cardona se dirigía a Pereira donde residían su madre y sus hermanas. Allí decidió comunicar a las autoridades los
hechos de los que tenía conocimiento. De
acuerdo con su dicho, inicialmente pensó en acudir ante la 3ª Brigada de Cali,
pero finalmente se traslado a Bogotá, y se presentó a las instalaciones del
Departamento Administrativo de Seguridad.
De allí fue remitido a la Oficina de Investigaciones de la Procuraduría
General de la Nación, donde rindió su primera declaración el día 19 de abril de
1990”. p. 45 y s.s.
[17] CAJAR. Op.
cit. “…la Fiscalía 11 de UNDH bajo el radicado N° 314 adelanta investigación
penal por la detención, desaparición, tortura y muerte de DANIEL ARCILA CARDONA
y MAURICIO CASTAÑEDA.”
[18] CISVT. Op.
cit. p. 38
[19] Ibid. “Ramiro Velásquez Vargas, Arnoldo Cardona,
Everth Prado, José Vivente Gámez, Arnulfo Arias Prado, Fernando Arias Prado,
Rigoberto Prado, Esther Cayapú Trochez, Fernando Fernández Toro, Ricardo
Alberto Mejía.” p. 41
[20] Camacho Guizado,
Álvaro et al. op. cit. “…Herbey Vargas Londoño, José Erley Vargas
Londoño y José Alirio Granada.… José Agustín Lozano y Orlando Vargas Londoño…”
p. 53
[21] Jaramillo, Javier. “‘El Alacrán’, condenado a 30 años de prisión. Primera sentencia por
hechos relacionados con la ‘Masacre
de Trujillo’, en el norte del Valle. Diario El País, 19 de diciembre de
2009. “El narcotraficante Henry Loaiza
Ceballos, alias ‘El Alacrán’, fue
condenado a 30 años de prisión por su responsabilidad en el homicidio de Daniel
Arcila Cardona, principal testigo de la ‘Masacre de Trujillo’, y un amigo de éste. // “El doble homicidio
ocurrió eñ 5 de mayo de 1991 en la vía que comunica Trujillo y Riofrío. En este sitio fueron ultimados Daniel Arcila
Cardona y su amigo Mauricio Castañeda Giraldo.”
[22] CISVT. Op. cit. p. 44
[23] Jaramillo, Javier. “Trujillo, 18 años después…” Op. cit. “…la alcaldesa de Trujillo, Gloria Amparo Espinoza, quien también hace
parte de las víctimas, pues a su padre [Abundio Espinoza] lo mataron [16- 04- 90 en Tulua] los que en ese momento comenzaron a llamar
‘paramilitares’… // “…acota que es muy triste que después de tanto años,
‘muchas víctimas paguen arriendo y aguanten física hambre.”
[24] Álvarez, Juan Miguel. El
Remanso de Beltrán. En: El Malpensante N° 95, marzo de 2009. “Entrado 1990, por los meses de marzo y
comienzos de abril, hubo unos días extraños en que dejaron de llegar cadáveres
a Beltrán. Pero apenas fue la pausa que antecede a lo peor. De un momento a
otro ya no bajaban cuerpos baleados, completos, sino partes: brazos, cabezas,
piernas, troncos sueltos, algunos miembros metidos en costales. Era la
atrocidad con la que el mayor Alirio Urueña, del Batallón Palacé de Buga, y un
paramilitar apodado El Tío, aupados por Don Diego y El Alacrán, masacraron a
los habitantes de Trujillo, municipio del Valle del Cauca, a más de cinco horas
de Beltrán en automóvil o a más de diez horas en canoa de motor y unas más en
campero.”
[25] Carreño Wilches, Eduardo. Op. cit. “Presentado
en 1991, ante la cidh de la oea, inicialmente por siete víctimas,
posteriormente se adiciona con 63 nuevos casos.
En la Audiencia realizada el 26 de septiembre de 1994 se acude al
mecanismo de solución amistosa, creándose una comisión especial para la
investigación de los Hechos violentos de Trujillo, la cual estuvo integrada por
cinco representantes de Entidades Estatales, siete del Ejecutivo, un
representante del Episcopado, un representante de la Cruz roja colombiana y
cinco representantes de organismos no gubernamentales”.
[26] Redacción
Judicial. “Masacre de Trujillo rumbo a la
impunidad. Libres los hombres de ‘El
Alacrán’”. Periódico El Tiempo, Bogotá, 5 diciembre
1998.
[27] Loaiza, William. “Restos del padre Tiberio serán traslados hoy”. Diario El Tabloide,
Tulua, 10 de mayo de 2003. “…la comunidad
trujillense tiene posiciones encontradas, mientras algunos se acercan al templo
a orarle al padre, incluso a pedirle milagros y se muestran muy contentas con
la decisión de llevar sus restos al mausoleo, otras personas han criticado
siempre la construcción del parque, al considerar que los dineros invertidos en
esa obra, habría sido mejor destinarlos en la puesta en marcha de microempresas
que generan empleo…”
[28] “Sin
interventoría”. Diario El País, Cali, 9 de abril de 2002. “De los cien millones de pesos que debía
entregar [el Gobierno Nacional] para
la construcción del Parque Monumento … solo se desembolsaron cincuenta millones
para la compra del terreno y los diseños del camposanto donde se guardarán los
osarios con los restos de las personas asesinadas.”
[29] Saavedra, Armando. “Profanaron la tumba del padre Tiberio, en Trujillo”. Diario El
Tiempo, Bogotá, enero de 2008. “El martes pasado, en la noche, desconocidos
profanaron la tumba del sacerdote…// “’Tumbaron
la puerta de acceso al mausoleo, luego destruyeron la bóveda y dejaron descubierto
el ataúd donde reposan los restos del padre’ // “…los responsables de la
profanación se llevaron varios elementos y hasta las bancas donde la gente se
sentaba a orar… // “…las hipótesis ya circulan en este poblado de 20.000
habitantes… // “Una apunta a que se trataría de una acción de drogadictos,
molestos porque recientemente se puso una puerta que controla el acceso al
parque monumento. Pero voceros
policiales creen que puede tratarse de personas interesadas en perturbar la
tranquilidad. // “Sin embargo, hay quienes consideran que se está cumpliendo un
mito popular según el cual ‘el asesino de un sacerdote regresa a extraer un
hueso y cargarlo de por vida, para no caer en el infierno’”.
[30] Carreño Wilches, Op. cit. “…En
esta región y en este período de tiempo [1986 - 1994] murieron o fueron
desaparecidos humildes trabajadores, campesinos, amas de casa, religiosos y
marginados sociales. De conformidad con
la siguiente relación: // 1. Casos reconocidos por el Estado ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos 34. // 2. En estudio y evaluación se
encuentran aproximadamente 276 con el fin de que sean estudiados por la cidh de la oea. De los cuales nosotros reconocemos la responsabilidad de
Estado en el estudio realizado por el comité de apoyo a las víctimas a
criterios de Tipicidad y Coherencia un total de 76 casos (Nivel A), 48 casos
(Nivel B), en estudio por no tener suficientes elementos de convicción 73 casos
(estudio), se rechazan 24 casos por ser considerados fuera de contexto o por
móviles comunes (rechazo), no se puede determinar un móvil respecto de 32 casos
(pendientes por definición) y finalmente mueren por pena moral nueve (9)
personas. Para un gran total de 342
personas víctimas registradas hasta el día de hoy”.
[31] Redacción Judicial. Masacre de Trujillo rumbo a la impunidad... Op. cit. “…que… venían siendo procesados con relación
con crímenes que han hecho que el dedo acusador de la comunidad internacional
señale a Colombia como responsable de violación de derechos humanos… El más impactante
de ellos es el de la masacre de Trujillo (norte del Valle) ocurrida a finales
de la década pasada…”
[32] En
Trujillo nadie olvida al padre Tiberio Fernández. Sigue el miedo. Periódico El Espectador, Bogotá, 5 de
diciembre de 1998. “La violencia quedó suspendida en sus empinadas calles y la recuperación
no aparece… En público, nadie habla de la tragedia. De ella, todos guardan su imagen en
silencio. En las calles ronda la
tristeza y en las noches se tornan
vacías, colmadas solo de fantasmas imaginarios.
La miseria, la pobreza y el abandono que intento erradicar el padre
Tiberio Fernández Mafla, han florecido en los antiguos campos…”
[33] Proyecto Trujillo. Contrato N° 377-10. Cuestionario Docentes.
[34] Proyecto Trujillo. Contrato N° 377-10. Cuestionario Estudiantes.
* Dos
árboles de guamo, que de forma natural se entrecruzaron para formar un solo
follaje, dando origen a un símbolo que se traduce en un mensaje de solidaridad,
esperanza y resistencia. Ha sido llamado
el Árbol del Abrazo y a su alrededor
están La Ermita del Abrazo. El Mausoleo
que contiene los retos del padre Tiberio Fernández Mafla , el muro A la Sombra del Amor, la Galería de La Memoria y la Plaza Ceremonial.
* Ficción y Realidad del Conflicto. En: El Malpensante N° 74, Nov. – Dic.
De 2006
[35]
Bolo Blanco, Bolo Azul, Bolívar,
Arenillo, El Retiro, El Recreo, El Líbano, El Nogal, La Feria, La Fría, La
Carbonera, Lomitas, Los Pinos, Potrerito, San Antonio, San Isidro, Vallecito,
Parraga, La Ruiza, La Tupia, La Floresta, Bolo Hartonal y La Granja
[36] DANE. Proyección de Población
Municipales 2005-2008. Datos tomados del Plan de Desarrollo
Municipal 2008 - 2011
[37] Para tener
presente respecto a esta estimación demográfica, es menester tener en cuenta
que Pradera es un Municipio Receptor de población en situación de
desplazamiento de sus áreas rurales y de los departamentos de Cauca, Nariño y
Caquetá.
[38] Fundada a orillas del Río Bolo por los señores Rafael Gonzales Camacho, Sergio
Carvajal, Sixto Maria Sanchez Sixto Prado Concha, y Apolinar Obregon
** Ateniéndonos al principio de
confidencialidad, no revelamos los nombres de las personas que nos aportan
estos testimonios.
*** Inversiones Horizonte, en liquidación. Al
parecer, por comentarios no oficiales, se encuentra en proceso con la Fiscalía
[39] Hay también Arenillo – Palmira, que linda con
el de Pradera, pero “…Palmira nunca ha
reconocido el conflicto en su Arenillo…”
[40] “…Fiscalía empezó trabajo de búsqueda pero de
un momento a otro paró el proceso….”
[41] AFAVIT.
Cartel dispuesto en la Galería del Parque Monumento. “La Masacre. Tiene
en efecto, una triple función: // “Es preventiva (garantiza el control de
poblaciones, rutas, territorios). // Es punitiva (castigar ejemplarmente a
quien desafíe la hegemonía o el equilibrio). Es simbólica (mostrar que se
pueden romper todas las barreras éticas y normativas, incluidas las
religiosas).”
[42] http://www.lafogata.org/02derechos/derechos/doc2.htm. Consultado el 1 de agosto de 2010.
[43] http://www.redcolombia.org/html/pagina.php?paginas_id=385&paises_
nombre=Re dher&idioma=Espa%C3%B1ol Consultado el 1
de agosto de 2010.
[44] Luis González León. Unidad Nacional para la
Justicia y la Paz. Oficio N° 011610, 21 de julio de 2010.
[45] I. E. Ateneo Comercial Femenino. Informativo Constructores de Paz. Un Proyecto de Convivencia y Paz. Pradera, Valle del Cauca, Edic. N° 1, junio
de 2008.
[46] Ibid.
[47] Camacho Guizado,
Álvaro et al. Trujillo, una tragedia que
no cesa. Primer Informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.
CNRR Área de Memoria Histórica, 2008. p. 27.
Subrayados nuestros.
* Corregimiento La Zulia – Municipio de
Riofrío. El padre Tiberio Fernández
Mafla es oriundo de la vereda La Vigorosa, Corregimiento Fenicia del Municipio
de Riofrío; es tal vez a razón de ello que sus habitantes mantienen muy
presente los hechos de Trujillo que, aunque también tocaron a muchas familias
de Riofrío, pareciera según sus actitudes que lo de la Masacre no fuera con
ellos.
[48] Comisión de Investigación de los Sucesos
Violentos de Trujillo (cisvt), Caso 11.007 de la cidh, Informe Final. Trujillo,
una Gota de Esperanza en un Mar de Impunidad. Santa Fe de Bogotá, enero de
1995. p. 44 y Anexos, Cuadro 1.
[49] Camacho Guizado,
Álvaro et al. Trujillo, una tragedia que
no cesa. Primer Informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.
CNRR Área de Memoria Histórica, 2008. p. 40
[50] Proyecto Trujillo. Contrato N° 377-10. Cuestionario Docentes,
I.E. Hernando Llorente, Corregimiento Salónica, Municipio de Riofrío. (Enc. 4)
[51] Ibid.
(Enc. 6)
[52] Ibid.
(Enc. 3)
[53] Ibid.
(Enc. 7)
[54] Proyecto Trujillo. Contrato N° 377-10. Cuestionario Estudiantes,
I.E. Hernando Llorente, Corregimiento Salónica, Municipio de Riofrío. (Enc. 1)
[55] Ibid.
(Enc. 9)
[56] Ibid.
(Enc. 6)
[57] Ibid. (Enc. 7)
[58] Proyecto
Trujillo. Contrato N° 377-10.
Cuestionario Docentes, I.E. Camilo Torres, Corregimiento La Zulia, Municipio de
Riofrío. (Enc. 6)
* Antonio Ladino, Miguel Ladino, Carmen Emilia
Ladino, Zenaida Ladino, Julio César Ladino, Dora Estela Gaviria Ladino,
Federmán Molina Solarte, Ricardo Molina Solarte, Edilia Solarte, Hugo Cedeño
Lozano, Celso Mario Molina, Edeley Tusarma Salazar y Lucely Colorado,
[59] Torres Martínez,
Jhon J. “Masacre de Riofrío. Cuatro años
después, se empieza a hacer justicia”. Diario El País, Cali, 18 de mayo de
1998. “Según demostraron los experticios
técnicos y las pruebas de balística, combate no hubo. Después de ser torturadas, las víctimas
fueron ajusticiadas y vestidas con prendas de uso privativo. Junto a sus cadáveres se pusieron armas y equipos
de comunicación, para hacerlas aparecer como integrantes de una cuadrilla
insurgente.”
[60] Ibid.
* Camacho Guizado, Álvaro et al. Trujillo, una tragedia que no cesa. Primer
Informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. CNRR Área
de Memoria Histórica, 2008. Testimonio N° 3, p. 85
[61] Proyecto Trujillo. Contrato N° 377-10. Cuestionario Docentes,
I.E. Naranjal, Corregimiento Naranjal, Municipio de Bolívar. (Enc. 2)
[62] Proyecto
Trujillo. Contrato N° 377-10.
Cuestionario Docentes, I.E. Oscar Jaramillo Zuluaga, Corregimiento Primavera,
Municipio de Bolívar. (Enc. 4)
* Por el contrario el rector de la I.E.
Primavera, del mismo Corregimiento, estuvo siempre atento a apoyar el proceso,
hasta el punto que se reunió con nosotros en tiempo extra laboral para cuadrar
detalles referentes a la investigación
[63] Proyecto Trujillo. Contrato N° 377-10. Cuestionario Estudiantes,
I.E. Naranjal, Corregimiento Naranjal, Municipio de Bolívar. (Enc. 1). “Algunas personas me han contado sobre centenares de personas que
aparecían muertas sin saber quien lo hace y que es mejor no saberlo dicen… En
Colombia muchas personas mueren horrible pero todas las personas que pueden
saber guardan silencio y hablan a puerta cerrada por que no quieren terminar
así.”
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